-
Relatos eróticos esposos cómplices cap 93
Fecha: 15/11/2023, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Chacri, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... teniendo el cachero que acomodarse por la diferencia de altura. Con la verga semi dura y ella con bastante crema hicieron muchos intentos hasta que en uno de ésos le entró parte de la cabeza haciéndola gritar y llorar de dolor revolcándose en la cama abandonando todo intento teniendo que levantarse para darle teta al bebé que despertó con tal grito. Allí la veía caminando calata doblándose aún de dolor con la teta estrujada al estar dando de lactar. Nos bañamos y el negro después de recibir su pago dijo que tomaría un taxi que no nos preocupemos. Le dije que debería avanzarlo aunque sea por dos cuadras para que los vecinos no vayan a murmurar. Miró extasiado a mi señora desde su cara hasta la punta de sus pies y al rato se despidió con un beso en la boca y con sus manazos le acarició todo su cuerpito dándole una pequeña mordida en cada nalga diciendo algún día me las comeré y se fué dejando un lindo recuerdo. No quiso que la tocara por una semana al sentirse muy adolorida diciendo que de seguro si le hubiera entrado un poco más de seguro la mataba pero por otro lado que lindo sería tener todo éso adentro. Amor me dijo, cuando se lo agarraste viste lo duro ...
... que la tenía ? Yo rojo de vergüenza la mire y ella me insistía hasta que le tuve que decir que parecía de piedra. Amor me volvió a preguntar a ti nunca te la he sentido tan dura por que ? Me volví a poner rojo diciéndole que tampoco sabía y que nunca la he tenido tan dura. Debe ser por que es negro me dijo ella. Tal vez contesté. Volvió a insistir con otra pregunta. Te gustaría verme clavada por el negro ? Me demoré y ella mirándome fijamente esperaba mi respuesta. Si amor me gustaría pero también tengo miedo que te vaya a dañar o te vaya a matar. Amor, volvió con sus preguntas que cada vez eran más comprometedoras. Te gustó agarrar su pinga al negro. Rojo pero rojo de vergüenza no quise contestar y a tanta insistencia le respondí que sí, que envidiaba tener una de ése tamaño. Amor la próxima vez voy a volverlo a intentar pero quiero que tú la agarres y me lo metas como si fuera tu pinga y así nos imaginamos que tú me estás cachando. Ésas fueron las últimas palabras que dijimos entre sueños para despertar al medio día con el llanto del bebé y mirándonos a la cara más cómplices que nunca nos dimos un gran beso con lengua llegando al fondo de nuestras gargantas.