1. LA ESTRICTA ABUELA ISABEL. DISCIPLINA. PARTE III


    Fecha: 30/06/2024, Categorías: Tus Relatos Autor: Anónimo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X


    CAPITULO III: EL DELINCUENTE  SIGUE ESTANDO AHÍ.
    
    Llevábamos tres semanas hospedados mi madre y yo en la casa de la abuela Isabel. Empezaba a conocer de verdad a la abuela Isabel, sobre todo su temperamento y el amor que profesaba por la disciplina. Esta vez me había equivocado por completo, fui a faltar al respecto y burlarme de la persona que no debía. Subestime a aquella mujer mayor y ahora estaba pagando mi error como me merecía.
    
    Los cambios de humor de la abuela Isabel eran constantes. En el tiempo que había transcurrido aprendí a reconocer su estado de ánimo. Había días que estaba alegre y se la podía escuchar por la casa como cantaba alguna canción con ritmo mientras con sus guantes rosas de goma enfundados limpiaba la casa. Otros días era todo lo contrario, estaba mal humorada y mejor era estar callado y no desobedecerla o caería sobre ti toda la furia de los dioses. 
    
    Cumplía con mi rutina cada día. La abuela Isabel me había delegado multitud de tareas domésticas que debía cumplir con sumo cuidado ya que luego ella supervisaría mi trabajo. Si estaba de buen humor no era tan estricta y podía pasar las pequeñas faltas, pero si estaba de mal humor no toleraba el mínimo desliz. Si no realizaba las tareas como me había ordenado, podía pasar horas castigado en un rincón de rodillas mirando a la pared. Aquel día era uno de esos días que estaba del mal humor. La abuela Isabel cubierta por su delantal que acostumbraba a llevar, sus guantes rosas,  unas medias negras ...
    ... y unas sandalias de tiras, me acompañó hasta el rincón donde me hizo arrodillarme. Ahí me quedé durante horas de rodillas mirando a la pared y cada cierto tiempo escuchaba los pasos de  la abuela Isabel tras de mi comprobando que no me levantaba del rincón. 
    
    -	Aquí te vas a quedar hasta que a mí me plazca, ni se te ocurra moverte o te lo tendré que explicar con la correa - . Afortunadamente para mi culo, no había vuelto a agarrar su correa desde nuestro primer encuentro. Ya tenía el culo nuevamente normal, el dolor que sentía al sentarme o al dormir había desaparecido. Estuve  dos semanas con el culo dolorido y magullado.
    
    Tras terminar mis tareas diarias, tocaba la comida y la cena. Tal como prometió la abuela Isabel me preparaba día tras día una gran ración de papilla. Obedientemente tragaba de la cuchara que agarraba con su mano enguantada. Aquel día era de los que estaba de mal humor y me  hacía tragar dos platos de papilla y posteriormente darla las gracias. No dejaba ni una sola gota en el plato, si se caía algo o se escurría por mi barbilla ella agarraba entre sus guantes la masa de papilla y la introducía en mi boca con su guante. Intentaba no tirar nada porque el sabor y el olor de sus guantes eran mucho peor que la papilla. 
    
    Aquel día volvió a llamarme la señora Isabel desde el baño. Era conocedor que tocaba mi enema. Había días que no recibía enema y otros como este sí. Aquel día era de los que estaba de mal humor la abuela, conocía que el enema iba a ser ...
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