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LA ESTRICTA ABUELA ISABEL. DISCIPLINA. PARTE III
Fecha: 30/06/2024, Categorías: Tus Relatos Autor: Anónimo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... duro. Entre al baño, cerré la puerta y observé como estaba ya preparando la bolsa y el tubo de goma grueso que lo unía. Me quedé desnudo a excepción de mis pañales. El castigo de llevar pañales era a diario, cada noche me los cambiaba si me había comportado bien ese día, sino debería llevarlos sucios más tiempo. Comprobó que el nudo estaba tal como ella lo hacía, asegurándose que no me había quitado los pañales por mi cuenta. - Eres un cerdo…. Siempre llevas tus pañales mojados…. – Me recriminó burlándose de mí. Se bajó sus bragas como de costumbre para amordazarme y recibir el enema, sabía perfectamente que iban a parar a mi boca para que estuviese callado. Había días que estaban más limpias sus bragas y otras muy sucias. Aquel día estaban realmente sucias con tonos amarillos y marrones de su culo. A la abuela Isabel no la importaba, me amordazaba con ellas, si sabían mal era problema mío. Introdujo la goma dentro de mi culo sin piedad, a veces lo hacía más suave y días como hoy la introducía sin compasión propinándome un gran dolor. Esta era mi rutina diaria. Me gustaba mi nueva vida, me había acostumbrado a ella y mi comportamiento era completamente diferente. Incluso empecé a visitar a mi madre en su habitación y teníamos largas conversaciones, ahora ya no discutíamos. El cambio que había producido la abuela en mi era notable. Aunque he de decir que echaba algo de menos. Echaba de menos a mis amigos y aquellas noches locas. Echaba de menos a mi mejor amigo, ...
... el cual su apodo era “el loco “. Este amigo era mucho peor que yo, sus ideas eran completamente locas y siempre acabamos en problemas. Hablaba con el por mi teléfono móvil a escondidas cuando mi abuela me dejaba un respiro. Empezó a insistir que debía volver a la ciudad para celebrar su cumpleaños que era en unos días. Iríamos todos los amigos a una fiesta en una discoteca muy conocida. Decidí que debía de acudir a aquella fiesta, echaba de menos a mis amistades. Conocía la forma perfecta de salir de la casa sin ser visto. Saldría por la noche por la ventana, había una tubería pegada a la planta de arriba de la vivienda por la cual podría deslizarme y luego volver a subir sin ser visto. Fingí estar enfermo y solicité permiso a la abuela para irme pronto a la cama. Mi abuela accedió, era muy estricta pero no una tirana. Me deslicé por la tubería y sabía que no me verían. Mi madre dormía profundamente por la medicación que le había recetado el doctor y la abuela Isabel roncaba estrepitosamente .Su corpulento cuerpo la dotaba de unos pulmones y unos ronquidos que se escuchaban desde la planta de arriba. Mi plan era perfecto. Ir con mis amigos a la discoteca, divertirme y volver antes del amanecer. Todo hubiese salido a la perfección si hubiese usado la cabeza y me hubiese moderado. El reencuentro con “el loco “fue genial. Bebimos y fumamos como no lo habíamos hecho antes. El problema llegó cuando me fijé en una mujer de mi edad y todo acabó fatal. Todo terminó en una ...