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Un accidente cambió mi vida matrimonial
Fecha: 19/08/2024, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Rigoberto, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... más? Ojalá me puedas escuchar y entenderme. Es que no soy mala, pero me siento mal y no por las cosas que me vi forzada a hacer, sino por lo que estoy deseando, pensando y queriendo hacer de nuevo. ¡Quiero entender lo que me pasa! ¿Me dejas platicarte?" No podía negarme a escucharla y es que, desde recién casados habíamos tenido muy buena comunicación y podíamos tocar cualquier tema sin escandalizarnos. Ella es muy detallista al platicar y ahora supe que tenía ganas de desahogarse, no podía fallarle y lo menos que podía hacer era escucharla, aunque cada palabra de ella me lastimaba. Comienza diciéndome-- "Estoy muy confundida, ya sabes cómo nos criaron allá en el pueblo. Una mujer que se deja tocar de otro hombre que no es su esposo es una prostituta que no merece respeto pero, ¡Hay hombres que se van con muchas mujeres y nadie habla mal de ellos! Y ¿Qué hay de las mujeres que como yo hacen lo que hice por necesidad? ¿Soy una prostituta? Le dije tratando de serenarla-- "¡No, claro que no, nunca pienses eso! ¡Eso míralo como un escape ocasional y solo por esta única vez! Además, yo soy tu marido y no te voy a juzgar nunca por eso". Elena ni siquiera prestó atención a lo que le dije; estaba como divagando o razonando para ella misma y sigue diciendo-- "Yo iba con mucho miedo, aquel hombre está muy viejo pero hay quienes dicen que son los más mañosos y eso me daba miedo. Se llama Jesús, y cuando vi que no llegaba estuve a punto de regresarme contigo, pero sabía que no ...
... podía volver con las manos vacías y fue cuando el otro hombre me abordó, se llama Guillermo. El había oído lo que platicamos y me previno contra el otro, me dijo que aquel era muy tacaño, que era dueño de dos tiendas de ropa y de haber querido podría sacarme del problema a cambio de lo que me estaba pidiendo, pero que solo me ofreció una migaja. Me dijo que él se sentía muy enternecido con lo que me pasaba y que quería ayudarme, pero dijo que solo tenía 700 pesos y que me los daba si aceptaba ir con él y no con el otro porque para él era un privilegio ser el primero después de mi marido. Este es menos viejo que el otro, tiene 55 años y ante la necesidad acepté. Y, ¿sabes qué? ¡No me arrepiento! Y esto es lo que me confunde porque éste señor es muy agradable y me ayudó a recobrar el valor que estaba perdiendo". Se queda pensativa un momento, luego continúa--"Yo tenía mucho miedo, ¡No te imaginas cuanto! Pero éste señor me trató con tanta dulzura que mi miedo desapareció. Cuando entramos en la habitación yo creí que me iba a desmayar porque pensaba que se lanzaría sobre mí como fiera, pero se sentó junto a mí en el borde de la cama y me estuvo animando y hablándome con mucha ternura. Él había oído lo que le confié al otro señor sobre lo que estamos pasando y me dio ánimos. Me dijo que el otro tenía mucha razón en que en un caso como el nuestro, ser decente no ayuda y que hay que recurrir a lo que sea para sobrevivir. Me hablo de dos señoras de su pueblo que los fines de semana ...