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Compañeros - Capítulo 13: Ardiente Navidad
Fecha: 07/09/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... a… chuparla? Miguel se mordió el labio y asintió, despacio pero sin titubeos. —Sí… ¿Qué pasaría si nos la chupamos el uno al otro? —dijo, notando lo extraño que sonaba incluso mientras las palabras salían de su boca. Luis abrió la boca, incrédulo. Aquello era cruzar una línea aún más intensa. Sentía el corazón desbocado. —Tío… eso ya es… —no terminó la frase. Sus ojos bajaron automáticamente a la mano de Miguel que seguía envolviendo su polla mojada. La idea de sentir esa boca en lugar de la mano le provocó un escalofrío de puro morbo. Miró de nuevo a Miguel, que lo observaba con expresión ansiosa. —¿Lo harías? ¿Me la chuparías? —preguntó Luis en un susurro, necesitando confirmación de que no lo había entendido mal. Miguel tenía la garganta seca, pero tragó saliva y asintió. —Si tú también lo harías por mí —contestó quedamente—. Solo si te apetece, Luis. No tenemos por qué llegar a tanto si no quieres. Luis negó con la cabeza rápidamente. —Querer quiero… claro que quiero —confesó atropelladamente—. Es solo que… joder, nunca pensé que haría algo así. —Yo tampoco —dijo Miguel con una sonrisita trémula—. Pero míranos… ya estamos en esto. Quizá… no sé, quizá sea peor quedarnos con las ganas ahora. —La verdad… es que sí, tengo unas ganas… —Luis no terminó; en su expresión se mezclaban lujuria y aprensión—. ¿Crees que… se joderá nuestra amistad por esto? Miguel negó lentamente, apretando con suavidad la mano que aún sujetaba la base del ...
... miembro de Luis. —No si no dejamos que la joda —dijo, tratando de convencerse tanto como a él—. Seguimos siendo los mismos colegas de siempre, Luis. Esto es… solo sexo, supongo. Como quitarnos una curiosidad entre amigos. Luis tragó saliva y asintió. —Eso, solo sexo… sin más —repitió, y al decirlo en voz alta pareció relajarse un poco—. Mañana seguimos siendo colegas y aquí no ha pasado nada. —Exacto —Miguel esbozó una leve sonrisa. —Y esto queda entre nosotros para siempre —añadió Luis, mirándolo fijamente. —Por supuesto —afirmó Miguel. Se quedaron mirando un segundo más, temblorosos y ansiosos. Entonces Luis esbozó una sonrisilla atrevida, envalentonado de repente. —Vale… pues te la chupo yo primero —dijo, casi como un desafío juguetón. Miguel sintió un vuelco en el estómago al oírlo expresado con todas sus letras. Se recostó un poco más contra la pared, acomodándose. —Adelante… —susurró, abriendo las piernas ligeramente para darle espacio. Luis se bajó del borde de la cama y se arrodilló en el suelo, situándose entre las piernas de Miguel. Este quedó medio sentado, apoyando la espalda en la pared, con el corazón retumbando de anticipación. Su imponente erección se alzaba palpitante frente al rostro de Luis. Luis la contempló de cerca por primera vez: la polla de Miguel era realmente larga y gruesa, con el glande brilloso por los fluidos y venas marcadas a lo largo del tronco. Tragó saliva, sosteniéndola con una mano, consciente de que lo que ...