1. Compañeros - Capítulo 13: Ardiente Navidad


    Fecha: 07/09/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... llegó a rozarlo contra el borde de la cama buscando alivio.
    
    Miguel sentía que no aguantaría mucho más. Entre la paja de antes y ahora la caliente boca de Luis envolviéndolo, el final se le venía encima veloz. Trató de avisar, con la voz entrecortada:
    
    —L-Luis… para, que me… voy a…
    
    Pero Luis no lo escuchó, o no quiso escuchar. Miguel agarró la almohada tras su cabeza, apretando los dedos en la tela.
    
    El orgasmo lo golpeó de pronto, subiéndole por la columna con furia. Con un gemido ronco, Miguel se corrió abruptamente. Su polla dio un par de sacudidas violentas y comenzó a eyacular directamente en la boca de Luis.
    
    Los ojos de Luis se abrieron como platos al sentir los chorros calientes inundándole la lengua sin previo aviso. Instintivamente apartó la cabeza, pero alcanzó a tragar la mayor parte de la corrida de Miguel antes de soltársela. Se echó hacia atrás, apoyando las manos en el suelo mientras tosió ligeramente, desconcertado por el sabor amargo que impregnaba su boca.
    
    Miguel quedó respirando con fuerza, la mente en blanco de placer durante un par de segundos. Al bajar la mirada y ver a Luis con una mueca extraña, cayó en la cuenta.
    
    Luis tenía restos de semen escurriendo de la comisura de sus labios y una expresión mezcla de asco y risa incrédula.
    
    —¡Ugh, cabrón… avisa! —protestó en tono quejumbroso, limpiándose la boca con el dorso de la mano. Aún recuperaba el aliento y trataba de aclararse ese inesperado regusto.
    
    Miguel se incorporó de golpe, ...
    ... inclinándose hacia él con el rostro encendido.
    
    —¡Mierda, perdón, perdón! —balbuceó azorado—. No pude… Lo siento, tío, se me fue.
    
    Luis lo miró y de pronto soltó una carcajada ronca, todavía de rodillas en el suelo.
    
    —Joder, qué puta guarrada… —dijo riendo, negando con la cabeza—. Tu lefa sabe asquerosa, tronco.
    
    Miguel se cubrió la cara con las manos, muriendo de vergüenza, aunque no pudo evitar reír entre dientes también.
    
    —Lo siento, de verdad… —repitió, con una risilla nerviosa—. Te la debía.
    
    Luis se puso de pie, pasándose la lengua por los dientes con gesto divertido.
    
    —Pues sí, me la debes —repuso, alzando las cejas de forma juguetona.
    
    Miguel entendió al instante. Con las piernas aún temblorosas, se acomodó y se deslizó al suelo, cambiando posiciones con su amigo.
    
    Luis se sentó en el filo de la cama y Miguel se arrodilló frente a él. Tenía ahora la verga de Luis a la altura de la cara: gruesa y congestionada, el glande oscurecido reluciendo y suplicando atención. La cercanía le permitió percibir el olor almizclado de la excitación de Luis, un aroma intenso pero no desagradable.
    
    Miguel nunca se imaginó que haría algo parecido, pero la curiosidad y la excitación podían más que cualquier reparo. Apoyó las manos en los muslos de Luis y se inclinó, sacando la lengua para lamer la punta hinchada. Recogió un poco del líquido salado que se había acumulado allí. Luis siseó por lo bajo, sus abdominales contrayéndose al sentirlo.
    
    Animado por el efecto, ...
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