1. Compañeros - Capítulo 13: Ardiente Navidad


    Fecha: 07/09/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... enero; no os empachéis mucho con los turrones —añadió Luis, sonriente pero con la voz algo espesa por el alcohol.
    
    Tras despedirse, Miguel y Luis subieron las escaleras hasta su planta, tambaleándose ligeramente. A pesar de la hora moderada, llevaban encima suficientes copas como para sentir un agradable mareo festivo. Al entrar en su cuarto, ninguno de los dos se molestó en encender la luz fuerte; la penumbra de la farola exterior bastaba para ver lo justo. Ni siquiera se cambiaron de ropa: simplemente se sentaron, medio desplomados, sobre la cama de Miguel, todavía con los vaqueros y las camisas puestas.
    
    Luis dejó escapar un suspiro satisfecho mientras se echaba hacia atrás en el colchón de Miguel.
    
    —Joder… qué noche más guapa, ¿eh? —comentó, con la mirada en el techo y una sonrisa boba en los labios.
    
    —Ya te digo —asintió Miguel, acomodándose a los pies de la cama—. La voy a echar de menos, tío. Todo esto… a vosotros.
    
    —Solo van a ser un par de semanas —repuso Luis, tratando de sonar despreocupado—. Pero sí… se va a hacer raro no verte el jeto todos los días.
    
    —Dímelo a mí —dijo Miguel con media sonrisa—. Al final eres como el hermano que nunca tuve, cabrón.
    
    Luis se incorporó un poco, apoyándose en un codo para mirar a Miguel de frente. Tenía una expresión repentinamente seria bajo la luz tenue.
    
    —Oye… ya en serio. Gracias por todo, tío —dijo de pronto—. En estos meses me has aguantado en las malas y… no sé, siento que puedo contarte cualquier ...
    ... cosa.
    
    Miguel esbozó una sonrisa sincera y le dio un apretón corto en el hombro.
    
    —Para eso estamos, ¿no? —respondió con voz suave—. La verdad, yo también… confío en ti como en nadie.
    
    Se quedaron en silencio unos instantes. La habitación estaba en calma, apenas rota por algún ruido lejano del pasillo.
    
    —¿Sabes? Esta noche todos hemos soltado cosas personales —murmuró Miguel, rompiendo la quietud—. Pero creo que todavía queda alguna que otra confesión pendiente entre nosotros.
    
    Luis alzó las cejas, intrigado.
    
    —¿Ah, sí? ¿Como qué? —preguntó en tono bajo.
    
    Miguel se encogió de hombros y bajó la mirada un segundo, reuniendo valor.
    
    —No lo sé… Digo que si hay algo más que quieras decir o… no sé, alguna cosa que nunca le hayas contado a nadie. Ahora es el momento, ¿no? Para afianzar la amistad al cien por cien antes de las vacaciones —propuso, medio en broma medio en serio.
    
    Luis se quedó callado unos segundos, mordiéndose el labio inferior mientras meditaba. Tenía la mirada perdida en el suelo.
    
    —Bueno… puede que sí haya algo —admitió al fin, con un hilo de voz.
    
    Miguel sintió un vuelco en el estómago al ver la repentina seriedad de su amigo.
    
    —Dale, tío. No hay nada que no podamos contarnos —lo animó con suavidad—. Te prometo que aquí se queda, sea lo que sea.
    
    Luis tragó saliva, visiblemente nervioso, y se incorporó del todo para quedar sentado junto a Miguel. Tomó aire.
    
    —Mira… no sé cómo decirte esto sin que suene raro, pero… —empezó a decir, frotándose las ...
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