1. Compañeros - Capítulo 13: Ardiente Navidad


    Fecha: 07/09/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... cojones… míranos, hablando de nuestras pollas como si nada —dijo, negando con la cabeza.
    
    Miguel rió también, notando un cosquilleo en el estómago.
    
    —Tío, es que esto es fuerte —admitió—. Los dos aquí, medio pedo, confesando que a ratos nos ponemos cachondos el uno con el otro… ¿Qué se supone que significa eso?
    
    —No lo sé —Luis se encogió de hombros—. Yo estoy convencido de que me molan las tías, ya lo sabes. Pero también es verdad que… la amistad que tenemos es muy de puta madre. Y, joder, somos dos pavos de 18 años cargados de hormonas…
    
    —Eso desde luego —rio Miguel.
    
    Luis se mojó los labios, tanteando las palabras.
    
    —Quizá simplemente hay confianza —prosiguió—. Tanta confianza que… no sé, hasta el físico del otro nos atrae un poco. Aunque no seamos gays.
    
    Miguel asintió lentamente. En el fondo, aquello tenía sentido de una retorcida manera. Sentía un cosquilleo excitante al hablar tan abiertamente.
    
    —Puede ser. De hecho, ahora mismo… solo de hablarlo, me estoy notando… —hizo un gesto vago hacia sus pantalones, donde empezaba a marcarse de nuevo un abultamiento.
    
    Luis bajó la mirada automáticamente y soltó una carcajada ahogada.
    
    —¿En serio te estás empalmando otra vez? —exclamó en broma.
    
    Miguel se encogió de hombros, ruborizado.
    
    —Tú lo has dicho: 18 años, hormonas a tope… y unas cuantas cervezas encima —contestó, llevándolo con humor.
    
    —No te voy a mentir… yo también ando medio palote —confesó Luis, reajustándose la entrepierna sobre el ...
    ... pantalón discretamente.
    
    Durante unos instantes quedaron callados, procesando la situación. El ambiente había cambiado: seguía la penumbra tranquila, pero ahora cargada de una tensión diferente, eléctrica, que les erizaba la piel a ambos.
    
    Luis tragó saliva de nuevo y miró a Miguel con cautela.
    
    —Y… ¿qué hacemos con esto? —preguntó en voz baja.
    
    Miguel sintió un nerviosismo casi adolescente, como la primera vez que se lió con una chica, pero también una enorme curiosidad le quemaba por dentro.
    
    —Podríamos… no sé —titubeó—. Podemos dejarlo pasar y fingir que esta conversación nunca pasó.
    
    Hizo una pausa, notando el latido en sus sienes.
    
    —O… podríamos aprovechar ahora que lo sabemos —añadió finalmente, sorprendiendo incluso a sí mismo con esas palabras.
    
    Los ojos de Luis brillaron un instante, como si esa idea prohibida le hiciera eco.
    
    —¿Te refieres a… probar algo? —musitó, acercándose un poco más.
    
    Miguel notó el corazón en la garganta, pero asintió despacio.
    
    —Una vez, solo por curiosidad… echar una cana al aire, como quien dice —susurró, con una sonrisa nerviosa—. Quiero decir… ¿qué tal si esta vez nos hacemos una paja mutua o algo así?
    
    Luis lo miró fijo, sus pupilas dilatadas por la mezcla de alcohol y deseo.
    
    —¿Lo dices en serio? —inquirió, aunque en su voz había más anticipación que duda.
    
    —No voy a obligarte, eh —se apresuró a aclarar Miguel, al ver la intensidad en los ojos de su amigo—. Solo si te apetece también. Y prometemos no rayarnos por ...
«12...678...15»