1. Compañeros - Capítulo 13: Ardiente Navidad


    Fecha: 07/09/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... ello después.
    
    Luis se humedeció los labios de nuevo. Su respiración se había vuelto más profunda sin que lo notara.
    
    —La verdad… me apetece un montón, tío —soltó finalmente, casi en un susurro apresurado—. Puede que mañana lo veamos raro, pero ahora mismo… me apetece.
    
    —A mí también —confesó Miguel, sintiendo alivio al oírlo—. Mucho.
    
    Luis acercó su puño cerrado y Miguel lo chocó con el suyo, como sellando un pacto.
    
    —Pues entonces, que quede entre nosotros y ya —dijo Luis con una pequeña sonrisa ebria—. Hacemos esto, lo disfrutamos, y mañana aquí no ha pasado nada. ¿Vale?
    
    Miguel asintió con determinación.
    
    —Hecho.
    
    Durante unos segundos, ninguno supo muy bien cómo dar el siguiente paso. Se miraron con media sonrisa nerviosa, confirmando que ambos hablaban en serio. Al final, Miguel soltó una risita tonta.
    
    —Pues… venga, ¿no? —susurró.
    
    Luis tragó saliva y asintió. Miguel se deslizó para quedar sentado a su lado, de cara a él. Podía oler el leve rastro de colonia y alcohol en la piel de Luis, y notaba su propia mano temblando un poquito de adrenalina.
    
    Con movimientos lentos, casi torpes, Miguel llevó su mano hacia el regazo de su amigo. Al mismo tiempo, sintió la mano de Luis posándose con indecisión sobre su propia entrepierna. Ambos rieron quedamente por lo absurdo y excitante de la situación.
    
    —Tranquilo… —murmuró Miguel, más para sí mismo que para Luis, mientras sus dedos buscaban el borde de la cintura del pantalón ajeno.
    
    Con cierta ...
    ... torpeza debido a los nervios, logró desabrocharle el botón y bajar la cremallera. Luis levantó ligeramente las caderas, permitiendo que Miguel le bajara algo el pantalón junto con los calzoncillos. Su miembro saltó libre, ya medio erecto.
    
    Miguel bajó la vista, contemplando por primera vez de cerca la polla de su amigo, aquella que solo había vislumbrado de reojo en las duchas. Era gruesa, de un tono moreno como el resto de su piel, y aunque no tan larga como la suya propia, le pareció imponente a esa distancia.
    
    Con la mano ligeramente temblorosa, Miguel rodeó con sus dedos la base del miembro de Luis. Lo sintió caliente y pesado en su palma, latiendo con vida propia. Luis dejó escapar un suave jadeo al notar la mano de Miguel envolviéndosela.
    
    A su vez, Luis tomó valor para hacer lo propio: liberó el pene de Miguel apartando la tela de sus boxers. Lo había visto antes, sí, pero tenerlo ahora frente a sí, completamente erecto, impresionaba. La longitud y el grosor del miembro de Miguel superaban a los de él, y por un segundo Luis se preguntó cómo demonios Carlota podía meterse eso en la boca. Con la respiración acelerada, cerró la mano alrededor del tronco, sintiendo la piel tirante y ardiente.
    
    Un gemido ahogado escapó de los labios de Miguel al sentir la mano firme de Luis envolviendo su erección. Sus miradas se cruzaron, asombradas: aquello se sentía endemoniadamente bien y, a la vez, surrealista.
    
    —Joder… —suspiró Miguel con una risita nerviosa—. Se siente ...
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