1. Compañeros - Capítulo 28: El final


    Fecha: 16/09/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    ... colocase encima. Miguel se desnudó apresuradamente de lo que le quedaba —se quitó por completo los pantalones y la ropa interior, quedando también desnudo— y volvió a la carga. Ella abrió las piernas recibiéndolo, y Miguel se hundió otra vez en su humedad de un solo empujón certero.
    
    Ambos gimieron, esta vez sin contenerse demasiado. Sus bocas se encontraron de nuevo; se besaron entre jadeos mientras Miguel empezaba a embestir en posición de misionero. Carlota enredó las piernas alrededor de la cintura masculina, animándolo a ir más profundo. Sentía la punta de su polla rozando su útero con cada embate, llenándola por completo.
    
    Miguel enterró el rostro en el cuello de Carlota, oliendo su perfume mezclado con el sudor del momento, un aroma embriagador. Sus embestidas se hicieron lentas pero fuertes, cada una sacando de los labios de Carlota un gemidito dulce.
    
    —Mmm… Miguel… no pares… —imploraba ella, arañando suavemente la espalda de él con las uñas.
    
    Él la complació, manteniendo el ritmo. Notaba que su propio orgasmo se aproximaba peligrosamente, pero quería aguantar un poco más, grabarse en la mente cada segundo de aquel reencuentro carnal.
    
    Sin embargo, Carlota tenía otros planes. Con un movimiento ágil, empujó a Miguel de lado, haciendo que se tumabara de espaldas en el sofá. Antes de que él pudiera preguntar, ella se montó encima, quedando a horcajadas sobre sus caderas. Le dedicó una mirada intensa mientras atrapaba la base de su polla con la mano y la guiaba ...
    ... de nuevo a su entrada.
    
    Luego se dejó caer lentamente, engullendo cada centímetro en su interior hasta sentarse del todo sobre él. Ambos soltaron un alarido de placer al volver a unirse así de profundo.
    
    Carlota comenzó a moverse, primero con suaves vaivenes de sus caderas, disfrutando de cómo la polla de Miguel rozaba cada punto sensible dentro de ella. Él llevó sus manos a las caderas de la rubia, acompañando el movimiento, y luego subió a acariciar sus pechos que rebotaban frente a su cara. Carlota gemía, sintiendo una pequeña sobrecarga sensorial: él dentro llenándola, sus pezones siendo estimulados por las manos de Miguel… era demasiado y a la vez perfecto.
    
    —Joder, Carlota… me vuelves loco… —gimió Miguel, apretando los pezones entre sus dedos.
    
    —Ahh sí… tócame así… —jadeó ella, acelerando el ritmo de sus cabalgadas.
    
    Pronto, Carlota empezó a brincar con más fuerza sobre Miguel. Apoyó las manos en su pecho para darse impulso, subiendo y bajando sobre su verga empapada. Miguel la ayudaba alzando un poco las caderas en cada impacto, sintiendo cómo sus jugos goteaban por su base hasta sus muslos.
    
    La rubia tiró la cabeza hacia atrás, perdida en el éxtasis. Miguel contempló su cuello arqueado, su pelo dorado rozando la espalda, y ese par de senos preciosos saltando con cada embestida. Era una imagen erótica y bella que nunca olvidaría.
    
    Sin previo aviso, Carlota se inclinó adelante para besar a Miguel con pasión, cambiando el ángulo pero sin detener sus caderas ...