1. Vacaciones en Punta Quemada (II)


    Fecha: 18/09/2025, Categorías: Grandes Series, Autor: dlacarne, Fuente: TodoRelatos

    ... amplia sonrisa y las tetas apunto de rebosar.
    
    -Primero un “hola” o algo así, ¿no?
    
    -¡Claro! -contestó dándome un golpecito en la nariz y salimos del ascensor-. Pero no seas un soso. ¿Estás viendo a esta tía? Tiene cientos de pretendientes y tú una sola oportunidad.
    
    No nos despegamos durante el camino que hicimos lentamente desde el ascensor a la puerta de la casa. Abrió la puerta con las llave que llevaba en la mano, encendió una luz y nos quedamos de pie continuando nuestra tarea.
    
    -¿Ves que tiesas? Lo que yo te decía, operadas seguro.
    
    En la foto que me enseñaba, aparecía Lucía tumbada de costado con un bikini negro. Le di la razón sin fijarme demasiado ya que los grandes pechos de Marta se interponían entre el móvil y yo y, la verdad, que estaban llevándose la mayor parte de la atención.
    
    -Bueno, pero ¿qué le digo gracioso y picantón? Para esto soy muy malo, no le voy a decir que quiero hundir la cara entre sus tetas y comerle el coño.
    
    -Pues podrías.
    
    Entre la risa y el susto ante la posibilidad de que lo escribiera, me encogí dando un gritito y pegué un tirón de la mano con la que la sujetaba por la cintura. El tacto de sus caderas y la frontera de su inmenso culo me dio un vuelco al corazón. Marta, usando ese tirón, dio la media vuelta con viveza, como si bailara un tango, quedando frente a mí. Vientre con vientre, sus pechos apoyados sobre el mío, su cadera bajo mi abrazo.
    
    -O podrías hacérmelo a mí.
    
    Me tiró de la camiseta y yo me dejé tirar. ...
    ... Juntamos nuestras bocas abiertas en un beso guarro. Mis manos sobre sus caderas se volvieron inquietas y, deseosas, no desperdiciaron este inesperado arrebato para explorar el inmenso culo al que me daban acceso. Impresionado, hinqué los dedos en la carne y la levanté. Al dejarla caer, Marta rompió el beso, me miró jadeando y, con el deseo dibujado en sus labios, se lanzó a por mí de nuevo con más fuerza.
    
    Dimos vueltas por el salón mezclando nuestros cuerpos. Tiré algo al suelo al apoyarla contra una cómoda. Su lengua y sus manos me pidieron que me olvidara y siguiera con nuestra fusión. Me rodeó con sus piernas y me olvidé el resto de su cuerpo para deleitarme en caricias con sus muslos. Se pararon en la frontera de su falda hasta que la mano que me agarró el paquete me dio permiso. Me temblaban los dedos por debajo de la tela al contacto con aquella carne. Prieta, abundante, obscena. Quiso Marta, viendo mi gozo, conocer mi piel también y se adentró en mis ropas. O eso intentó, ya que el manoseo en mi paquete hizo que, en el intento de desabrochar mi pantalón, mi polla dura y todo lo gorda posible asomara primero. Nos agarramos bien, nos mordimos. Sabíamos que nos íbamos a devorar.
    
    -Entonces, ¿quieres que te lo haga a ti?
    
    -Por supuesto.
    
    Levanté su corta falda, se apoyó contra la pared y me arrodillé ante ella. Besé sus bragas negras de encaje con motivos florales y transparencias. Las aparté a un lado abriéndome camino y mi lengua se lanzó desesperada por los surcos ...
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