-
El Lobo del Rancho
Fecha: 04/10/2025, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos
... gemidos que Gimena no sabía que podía emitir. Sabía a sangre, a caza reciente y hierbas amargas. Cuando por fin se separaron, un hilo de saliva los unía aún. —"Hueles a mí", rugió el Nahual, oliendo el aceite en su piel. Sus garras cerraron el collar de dientes alrededor de su garganta—"Y ahora… llevas mis marcas." Gimena sintió el pánico y el éxtasis estallar en su vientre cuando la bestia la levantó como un juguete y la arrojó sobre la cama, Gimena cayó de pechos contra el colchón, su trasero expuesto al aire nocturno—pálido, tembloroso, virgen. El Nahual gruñó, una risa baja que vibraba como trueno lejano. Entonces lo escuchó: el escupitajo. Húmedo, caliente, indecente, cayó entre sus nalgas con un sonido obsceno. —"Así para que no sangres", rugió. Y entonces—su dedo-garra entró. No fue un roce. Fue una posesión. La punta afilada le abrasó el interior, haciendo que Gimena arqueara la espalda con un grito entrecortado. —¡Ah-! Era dolor. Era placer. Era algo más profundo, algo que quemaba como licor en una herida abierta. El Nahual no se detuvo. Su garra retorciéndose dentro de ella, abriéndola como fruta madura, mientras su otra mano-garra le oprimía la nuca contra las sábanas. —"Esto es nada, mujer", bufó, doblando su dedo hasta que Gimena gritó y empapó el colchón—"Espera a sentir mi nudo." Y entonces, retiró su garra—brillante con su esencia—y se la mostró antes de lamerla con una lengua negra y áspera. No hubo advertencia. No hubo clemencia. El ...
... Nahual se abalanzó como un huracán de carne y furia, sus garras clavándose en las caderas de Gimena para inmovilizarla. El collar de colmillos mordiéndole el cuello, cada punta perforando su piel como una docena de pequeños colmillos, dibujando gotas escarlatas que mancharon las sábanas. —"Respira, heredera", gruñó la bestia, y entonces la empaló, su verga nudosa entró de un solo embate, desgarrando su virginidad trasera con un dolor tan brillante que Gimena vio estrellas. El nudo en la base de su miembro se hinchó inmediatamente, atorándola en él, asegurando que no podría escapar, aunque lo intentara. —¡AAAHHH! — El grito de Gimena se partió en dos, convertido en algo animal, primal. El Nahual no esperó a que se adaptara. Comenzó a jalarle las caderas contra las suyas, cada embestida más profunda que la anterior, cada movimiento haciendo que el collar clavara más colmillos en su piel. —"Sangras como ella", rugió el Nahual, inclinándose para lamer una gota de sudor que corría por su espalda— "Pero gritas mejor." Gimena sintió el éxtasis reptar desde su vientre, una paradoja de agonía y placer que la hizo venir con un espasmo violento, apretándose alrededor de la bestia que la destrozaba y santificaba al mismo tiempo. El mundo se redujo a dos sensaciones: uno, el nudo bestial dentro de ella, palpitando como un segundo corazón, inflamado hasta un tamaño imposible que la abultaba. Dos, la orina caliente escapando entre sus piernas, empapando las sábanas en un arco ...