1. La nueva escuela (1). El método Blissot


    Fecha: 10/10/2025, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos

    ... aprovechó para colocarse junto a Marian, que observaba al desmañado juglar mordiéndose el labio inferior.
    
    —No te fíes —le dijo con dulzura venenosa—. Tiene un máster en parecer adorable justo antes de desordenarte la vida.
    
    Marian sonrió.
    
    —¿Y tú hablas desde la experiencia?
    
    —No. Hablo desde el instinto. Y porque tengo la sospecha de que ya me ha tocado recoger piezas de amigas que pensaban que este juglar venía con garantía.
    
    —Pero no se puede negar que el envoltorio tiene su qué —respondió Marian.
    
    César, ajeno a la conversación exacta pero sabedor del tono, se limitó a tocar el laúd sin cuerdas con gesto dramático, lanzando miradas furtivas con disimulo.
    
    ***
    
    Tras dejar a Sergio con sus abuelos, César caminaba con paso tambaleante y orgullo mal disimulado por la Calle Don Jaime, flanqueado por dos mujeres que no podían ser más distintas entre sí ni estar más sincronizadas en su capacidad para ponerlo nervioso.
    
    A su izquierda, Marian. Un monumento nórdico con voz de ron, caderas generosas y esa forma de caminar como si estuviera haciendo un anuncio de perfume en slow motion. A su derecha, Inés, seca como un campo de cebada en agosto, desgarbada como una comedia francesa, pero con una de esas sonrisas que desarmaban lentamente, como el vino malo o los versos de Bukowski.
    
    Y por qué no decirlo, un culo precioso.
    
    Y él, en medio, con el jubón todavía medio desabrochado, como un mendigo salido de una novela de fantasía medieval mal adaptada por ...
    ... Netflix.
    
    —¿Y ahora qué? —preguntó Marian, con tono festivo, mirando el reloj como si esperara que marcara “vermut”.
    
    —Yo necesito hidratarme o morir. Tengo el hígado intentando desertar —dijo César.
    
    —Un mártir de la noche zaragozana —ironizó Inés—. ¿También fuiste a un combate de lucha grecorromana después del concierto o solo te revolcaste en una zanja?
    
    —Hubo pogo —respondió él, con seriedad—. Y alguien gritó "¡Que viva Asturias!" antes de lanzarse sobre mí con unas croquetas en la mano. O puede que fuese una litrona de cerveza. Pero mi mente deseaba tanto las croquetas, que vi que quise ver. No se puede decir que no fue una experiencia espiritual.
    
    -“Me llaman raro y hasta inspiró mil temores, abatido pero erguido no me dejó derrotar…” - Murmuró Marian, canturreando con sorna, mientras se quitaba las gafas de sol y lo miraba con esos ojos claros y generosos, como si acabara de encontrar un gatito herido al que adoptar y redimir con caricias intensivas.
    
    César sonrió, medio orgulloso, medio excitado.
    
    —“No me dan miedo los caprichos de la suerte, la certeza de la muerte o lo que pueda perder“—recitó él en respuesta como un monje benedictino achispado. Y añadió—: ¿Alguien se apunta a un kebab?
    
    —¿Un kebab? —repitió Inés, con una mezcla de horror y fascinación—. ¿Con esta pinta y ese aliento a ginebra tibetana? ¿En domingo?
    
    —A ti te vendría bien un poco de grasa. Estás a dos insultos de convertirte en personaje de Almódovar.
    
    Marian soltó una carcajada ...
«12...101112...20»