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La nueva escuela (1). El método Blissot
Fecha: 10/10/2025, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos
... suave. —Yo voto por el kebab. Pero solo si me cuentas una historia. Algo que haga que este domingo merezca el maldito disfraz. *** Se sentaron en la terraza más soleada de la plaza, a tiro de piedra del Pilar rebosante de turistas César les pidió tres menús con la seguridad de quien ha perdido toda dignidad dietética. Marian se cruzó de piernas con elegancia, e Inés sacó su cuaderno de notas, como si estuviera dispuesta a redactar una queja formal. —Vale —dijo César, después de darle un bocado a su dürüm con una salsa de yogur capaz de hacer llorar a un oso—. Os contaré la historia de cuando mi amigo Nacho intentó conquistar a una profesora de yoga fingiendo que hablaba sánscrito. —Ya me interesa —dijo Marian, limpiándose la comisura de los labios con una servilleta como si fuera Grace Kelly comiendo tortilla. —Era la época en la que todos teníamos una crisis existencial y queríamos parecer intensos. Él se apuntó a yoga solo por ella. Alta, pelirroja, con nombre de diosa védica: Devi. Un día le dijo “Namasté, Devi”, y ella le respondió con una sonrisa. Él interpretó eso como una señal cósmica. Así que se tatuó en la espalda algo que creía que significaba ‘iluminación interior’. Pero lo que realmente se tatuó fue “ignorante extranjero”. —¡No! —soltó Inés, riendo de verdad, por primera vez en todo el día. —Os juro que sí. El tatuador era de Bangladesh y, al parecer, le tomó el pelo. La cosa es que Nacho se enteró del significado real un mes después, ...
... justo cuando la profesora lo invita a una sesión especial de meditación desnuda. —¿Meditar desnudos? —preguntó Marian, sorprendida. —Al parecer, para “liberar la verdad del cuerpo”. Y ahí estaba Nacho, en posición de loto, con su tatuaje al aire, rodeado de gente seria, iluminada, y la profesora justo detrás. Todo iba bien hasta que ella se pone a leer los mantras de cada uno y llega a su espalda... —Por favor... —Inés se estaba secando una lágrima de la risa. —Ella lo mira, parpadea, y suelta: “¿Por qué llevas tatuado ‘ignorante extranjero’?”. —¿Y qué hizo Nacho? —preguntó Marian, conteniendo la carcajada. —Siguió meditando como si nada. Dijo: “Es para recordarme siempre que debo ser humilde y nunca dejar de aprender”. Y entonces ella le dijo: “Pero si es por eso, ¿por qué lo llevas en la espalda?”. Marian se rio con ganas. Inés, que intentaba mantener su aura de cinismo profesional, se dejó llevar también. —Me caes mal, César —dijo al final—. Pero hoy... hoy no te mataría. —Gracias. Me basta con eso. —Le guiñó un ojo. Y así, entre mordiscos a los kebabs, confesiones medio absurdas y versos punk reciclados como filosofía vital, fueron compartieron algo más que comida: una tregua. Algo parecido a la amistad. O, al menos, a un chiste contado en el momento justo. Y aunque nadie lo dijo en voz alta, César no pudo evitar mirar a Inés mientras ella se relamía el pulgar con la gracia de quien no sabe que es sexy. Luego a Marian, que se inclinaba ...