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La nueva escuela (1). El método Blissot
Fecha: 10/10/2025, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos
... ceñuda, con un cuaderno de espiral pegado al pecho. —¿Y tú la Inés que se toma tan en serio todo esto? —Correcto. Pero tengo criterio, no solemnidad. Son cosas distintas. ¿Vienes sin material? —Vengo con mi voz y mi imaginación. Y, modestia aparte, una habilidad natural para conectar con niños. Y con madres, en ocasiones. Inés frunció los labios como quien se contuviera de tirar algo contundente. Llevaba pantalones de lino azul oscuro, una camiseta blanca con un logo de “Poetas del Mundo”, y la media melena tan bien peinada que parecía una peluca. Estaba claramente calibrando su nivel de tolerancia ante lo que ya intuía sería un espectáculo vergonzante. —¿Tienes alguna experiencia contando cuentos? —preguntó con tono clínico. —Si contarle a mi hijo la trama de Indiana Jones como si fuera un libro pop-up cuenta, entonces sí. O ligar diciendo que soy cirujano jefe del Servet. Ese lo bordo. —Eres tan gracioso que serias capaz de dejar impasible a un enfermo de Tourette. ¿Tienes idea del público al que te diriges? —Niños. Seres pequeños con poca capacidad de concentración y mucho potencial de chantaje emocional. Estoy preparado. —Estupendo —respondió Inés, ya sin esfuerzo por disimular el desdén—. Que comience la tragedia. Se sentaron en los cojines del escenario improvisado. Pilar hizo sonar un cuenco tibetano. El grupo de niños respiró como si se tratara de una sesión de meditación. César se levantó, estiró el cuello de su camiseta como si ...
... fuera a cantar un solo de jazz, y comenzó. —Érase una vez... un castillo... donde vivía una princesa que... tenía un espejo. Pero no era un espejo normal, claro que no. Este espejo tenía... Wi-Fi. Los niños le miraron, algunos con interés. Otros, con ese aburrimiento precoz que anticipa una adolescencia problemática. —Y un día —continuó— apareció un duende llamado Jareth. Con pantalones ajustados y peluca de león. Y la princesa cayó en un sueño psicodélico. Entonces entró en un laberinto. ¿Conocéis Dentro del Laberinto? ¿No? Bueno, pues habrá goblins. Y un bebé. Y canciones. Y la idea del libre albedrío como condena... Y melocotones envenenados, aunque esto quizá sea un spoiler innecesario… Inés, al lado, tenía los brazos cruzados y la ceja arqueada como si estuviera viendo a alguien quemar en directo el libro de pedagogía de Freinet. Con un soplete. Le interrumpió. —¿Vas a contar literalmenteDentro del Laberintoa niños de cinco años? —Es un cuento de formación emocional. Con marionetas. —Es una fantasía musical con elementos de erotismo sublimado. Y títeres demoníacos. —Bueno, el erotismo está todo en David Bowie. Pero no lo he dicho yo. Lo intuyen —señaló a los niños, que ahora se reían sin saber muy bien por qué. Uno de ellos levantó la mano: —¿El duende tenía TikTok? —Probablemente. Pero solo usaba filtros con orejas de elfo —improvisó César, que ya no distinguía pedagogía de performance-. Ahora, escuchadme todos… Cuando terminó la historia ...