-
Un don caído del cielo. Capítulo 2 La visita
Fecha: 13/10/2025, Categorías: Control Mental, Autor: Casado Curioso, Fuente: TodoRelatos
La luz del amanecer se filtra por las persianas a medio bajar, dibujando rayas grises en la colcha blanca que me cubre. Por un instante, solo existe el pitido rítmico del monitor y el murmullo lejano de un carrito por el pasillo. Me aferro a la posibilidad de que todo fuera una puta fantasía que me hace empalmarme. —Marta: Joder, Alex... - Suelta un suspiro largo, casi un gemido — Todavía no me lo creo. La miro. Sus ojos están que arden, como si estuviera caliente y lista para follar. Está despeinada, con la cara lavada, y nunca me ha parecido más hermosa. —Marta: ¿Sabes qué? - Se inclina hacia mí, su voz es un susurro ronco y cargado de una sinceridad brutal — Me siento como una puta diosa, lista para hacer lo que quiera. Anoche... pensar en lo de anoche... joder, es que me pongo a chorrear ahora mismo solo con recordarlo. Sentir la boca de Laura en mi coño, sus manos en mis tetas... y tú ahí, mirándonos como un pervertido... Me hace querer correrme. —Laura: Buenos días a los dos. ¿Qué tal ha ido la noche? Vengo a tomar las constantes. Se acerca a mi cama, sus movimientos son eficientes y precisos mientras ajusta el monitor. Sus dedos rozan mi brazo y un escalofrío me recorre el cuerpo, como si me estuvieran follando con un dedo en el culo. Cuando termina, se inclina sobre mí. Su cara está a milímetros de la mía, su aliento huele a menta. —Laura: El parte es bueno. Estás estable. - Dice en voz baja, y entonces, sin previo aviso, me besa No es un beso ...
... casto. Su boca es cálida y segura, y su lengua juega con la mía un instante, un gesto de posesión, de audaz familiaridad. Se aparta con la misma naturalidad con que se acercó y, sin darme tiempo a procesarlo, se gira hacia Marta. Lo que sigue es un acto de pura avidez. Laura no besa a Marta, la devora. Se abalanza sobre ella, atrapando su rostro entre las manos y hundiendo su boca en la suya con una pasión desmedida. Veo cómo la lengua de Laura se abre paso con una gula insaciable, haciendo que Marta arquee la espalda en el sillón, con un gemido ahogado. Es un beso animal, profundo, que parece robarle el aliento. Y tan rápido como empezó, termina. Laura se endereza, se alisa el uniforme con un gesto seco y vuelve a ser la enfermera eficiente de siempre. En su rostro no hay más que una calma profesional, como si nada hubiera pasado. Marta, en cambio, tiene los labios hinchados, la respiración agitada y una expresión de puro éxtasis en la cara. —Laura: El médico de guardia pasará luego a comentarnos la información sobre su estado. - Anuncia con voz clara y neutra — Con permiso. Y sin más, sale de la habitación, dejándonos a los dos en un silencio cargado de electricidad. Miro a Marta. Ella me devuelve la mirada, una sonrisa lenta y satisfecha extendiéndose por su rostro. No, definitivamente no ha sido un sueño. El silencio que deja Laura a su paso es denso, vibrante. Marta sigue en el sillón, con una sonrisa lánguida y los ojos medio cerrados, perdida en el eco de ...