1. Un don caído del cielo. Capítulo 2 La visita


    Fecha: 13/10/2025, Categorías: Control Mental, Autor: Casado Curioso, Fuente: TodoRelatos

    ... la sexualidad sofocada de la enfermera liberándose en una cascada de placer.
    
    —Marta: ¿Qué demonios...? - Sus ojos se abren como platos y sus mejillas están sonrojadas — ¿Has... has sentido eso?
    
    —Alex: No tengo idea. - Mentiroso. Soy un maldito mentiroso — Pero está claro que ella está disfrutando.
    
    —Marta: Joder, Alex. - Se muerde el labio, su mano se desliza bajo el dobladillo de su camisón — Me está poniendo cachonda.
    
    —Alex: ¿Quieres verla? - Le guiño un ojo — ¿Quieres ver cómo está?
    
    —Marta: ¡Eres un pervertido! - Su risa es un jadeo ahogado — Pero eso es lo que me gusta de ti.
    
    Marta se levanta y se dirige al baño, su trasero ondula bajo el camisón. Me quedo escuchando sus risitas emocionadas y el sonido de la ducha. Después de unos minutos, ella sale, un brillo travieso en sus ojos. Vuelve a sentarse a mi lado y sonríe.
    
    —Marta: ¡Menuda bestia lujuriosa! - Se ríe — Y pensar que te estaba dando de comer con esa cuchara tan dulcemente...
    
    Seis minutos después, la puerta del baño se abre y la enfermera sale, su rostro sonrojado y su uniforme ligeramente más desordenado. Evita mirarnos a los ojos mientras termina su turno. Y yo, me quedo pensando, ¿Qué ha sido esto? ¿Qué está pasando? Pero una cosa está clara, este don, esta maldición, esta bendición, lo que sea que sea, me ha traído algo que no había sentido en mucho tiempo. Calor. Emoción. Vida. Y estoy más que dispuesto a explorar qué más puede hacer por mí.
    
    —Marta: ¿Quieres saberlo todo, verdad? - ...
    ... Sus dedos se enredan en mi pelo mientras se inclina sobre mí, sus labios rozando mi oreja — Era como si algo dentro de mí... explotara. Como si llevara años esperando esto.
    
    Se aparta lo justo para que nuestros ojos se encuentren. Su respiración es acelerada, y en su mirada hay un brillo depredador que nunca antes le había visto.
    
    —Marta: La tenía contra la pared del baño antes de que pudiera reaccionar. - Traga saliva, sus pechos se elevan con cada palabra — Le agarré la nuca y le dije: "Cómeme el coño hasta que te ahogues". Y lo hizo, Alex. Se arrodilló como una perra y me devoró el coño con esa boca de señora decente. Tenía las mejillas empapadas de mis jugos... y de su propia orina cuando le ordené que se meara.
    
    Marta se muerde el labio inferior, sus dedos dibujan círculos húmedos en mi pecho a través de la sábana.
    
    —Marta: Después le metí tres dedos hasta el fondo. - Aprieta los ojos como si reviviera el momento — Su coño era un horno, Alex. Gritaba cada vez que le rozaba ese punto... aquí. - Toca mi costilla, justo donde debería estar el clítoris de la enfermera — Y cuando ya no pude más, le di la vuelta y le metí el cepillo del váter por el culo.
    
    Se ríe, una risa baja y carnal, mientras sus manos imitan el movimiento de empujar el objeto imaginario.
    
    —Marta: Sus tetas... - Suspira, perdida en el recuerdo — Eran como dos globos llenos de agua caliente. Las mordí hasta que dejé marcas, hasta que chilló. Y mientras ella se follaba el cepillo, yo me bebía su ...
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