1. Un don caído del cielo. Capítulo 2 La visita


    Fecha: 13/10/2025, Categorías: Control Mental, Autor: Casado Curioso, Fuente: TodoRelatos

    ... coño. Tragué cada gemido, cada sacudida... hasta que me llenó la boca de su orgasmo.
    
    Antes de que pueda reaccionar, sus labios se aplastan contra los míos. Su lengua sabe a sal y a poder, a sudor y a sexo crudo. Cuando se separa, deja un hilo de saliva entre nosotros.
    
    —Marta: ¿A qué te sabe? - Jadea, sus dedos manchados de sus propios fluidos se posan en mis labios — A libertad, ¿verdad?
    
    El monitor cardíaco pita con fuerza detrás de mí. Marta sonríe, satisfecha, y se acomoda en el sillón como una gata que acaba de devorar un canario. Fuera, el pasillo del hospital sigue su ritmo indiferente. Pero aquí dentro, el mundo ha vuelto a girar.
    
    —Marta: ¿Viste su cara cuando entró? - Sus dedos tamborilean sobre mi muslo con energía contenida — Como si no supiera que traía ese pedazo de carne colgando. - Se muerde el nudillo, mirando de reojo al limpiador que se agacha frente al lavabo
    
    Guillermo frota una mancha imaginaria en el azulejo, su pantalón de trabajo holgado revelando el contorno de una erección que desafía las leyes de la gravedad. Marta traga saliva audiblemente cuando él se endereza, la costura de la bragueta abierta dejando al descubierto un centímetro de carne oscura.
    
    Mi mandíbula se tensa al concentrarme. Que se le olvide cerrarse. Que ni siquiera note que está expuesto. La idea brota como un virus, prendiendo en el aire cargado de desinfectante.
    
    El hombre entra al baño. El sonido de la orina golpeando el agua dura demasiado, acompañado de un ...
    ... gruñido gutural. Cuando sale, su fly sigue abierto. La polla flácida cuelga como una salchicha madurada, las venas marcadas bajo la piel morena palpables incluso desde mi cama.
    
    —Marta: Madre mía... - Susurra, las uñas clavándose en mi brazo — Parece un caballo de tiro.
    
    Guillermo se acerca a vaciar mi papelera. Su miembro oscila con cada paso, rozando mi mano inerte sobre la sábana. Cierro los dedos instintivamente. La carne se infla bajo mi palma, caliente y viva, hasta que tengo que torcer la muñeca para abarcar el grosor.
    
    —Guillermo: Disculpe, señor. - Dice mecánicamente mientras retira la bolsa con la otra mano, su polla ahora erecta rozándome la barbilla — ¿Necesita algo más?
    
    —Alex: No, gracias. - Respondo con voz estable, aunque tengo sus testículos a dos centímetros de mi nariz — Solo sigue con tu trabajo.
    
    Marta se levanta como una sombra. Sus labios se cierran alrededor del glande en el mismo instante en que Guillermo se inclina para limpiar la mesilla. Él tararea una canción de reguetón, frotando el alcohol en círculos mientras la cabeza de su miembro desaparece una y otra vez en la garganta de mi mujer.
    
    Joder, tiene la polla como una lata de refresco. Marta apenas puede cerrar los labios alrededor.
    
    Cuando termina con la mesilla, Guillermo gira hacia mi cabecero. Su erección apunta ahora a mi cara, el prepucio retraído dejando al descubierto un glande brillante y húmedo. Marta me lanza una mirada de complicidad desde el suelo, sus labios brillantes de ...
«1...345...12»