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Compañeros - Capítulo 17: Jugando con fuego
Fecha: 14/10/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... aprovechar la nieve al día siguiente. Así que tras un par de copas y con el estómago lleno pero ligero, recogieron la mesa juntos. —¿Un brindis rápido antes de dormir? —propuso Daniela, alzando su copa con lo último de vino. —Venga —aceptó Miguel, levantando la suya—. Por el fin de semana que empieza. —¡Salud! —dijeron todos, chocando las copas entre risas. El cristal tintineó y bebieron el último sorbo. —Bueno, yo estoy muerta —dijo Carlota estirándose perezosamente—. Propongo plan cama ya, que mañana quiero veros espabilados en la pista a primera hora. —Como digáis, jefas —bromeó Luis—. Mañana a las ocho en pie. Recogieron los restos de la cena y, en medio de un ambiente de expectativa callada, subieron hacia los dormitorios. Cada pareja entró en el suyo con un «Buenas noches» general murmurado. Miguel cerró la puerta de su cuarto tras ellos. Apenas hubo girado el pestillo cuando sintió a Carlota abrazarse a él por la espalda, rodeándole el torso con sus brazos finos. Una risita juguetona escapó de la garganta de ella. —Por fin solos… —susurró Carlota, dejando que sus manos se pasearan por el vientre de Miguel por encima de la tela suave del chándal. Miguel sonrió, girándose entre sus brazos para encararla. La luz de la lamparita de noche iluminaba el rostro de Carlota con un tono dorado. Estaba preciosa, con el pelo húmedo cayéndole en ondas suaves y la camiseta amplia deslizándose por un hombro, dejando ver la tirita del ...
... sujetador. —¿Cansada? —preguntó él en murmullo. Carlota negó lentamente, subiendo sus manos por el pecho de Miguel hasta enganchar los dedos en la tela de su cuello, atrayéndolo hacia sí. —No tanto… —musitó, y lo besó. El beso fue dulce al inicio: labios que se reconocían, movimientos tranquilos. Miguel deslizó sus manos por la cintura de Carlota, sintiendo la calidez de su cuerpo a través del pijama. Ella profundizó el beso con un gemidito satisfecho, abriendo la boca para encontrar la lengua de Miguel con la suya. El sabor del vino aún estaba allí, dulce y tembloroso. En pocos segundos, la ternura dio paso a la pasión. Se deseaban con locura. Llevaban días sin un momento íntimo a solas y ahora por fin tenían una cama de matrimonio esperándolos, toda una noche por delante y privacidad. La respiración de Miguel se aceleró cuando Carlota comenzó a besarle el cuello, en la zona que ya sabía que le volvía loco. Él cerró los ojos y exhaló despacio, deslizando sus manos más abajo, sobre el contorno delicioso del trasero de Carlota, apretándola contra sí. —Mmm… —Carlota sonrió contra su piel al notar la respuesta de Miguel. Su polla empezaba a endurecerse rápidamente, clavándose contra el bajo vientre de ella, que tenía únicamente la tela fina del pantalón de algodón como barrera. Carlota arqueó la espalda, frotándose intencionalmente contra la erección creciente—. Te estaba esperando así desde Madrid, ¿sabes? —murmuró en su oído, con vocecita traviesa. Miguel dejó escapar un leve ...