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Compañeros - Capítulo 17: Jugando con fuego
Fecha: 14/10/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... espero —contestó ella dándole una palmadita en la mejilla de forma juguetona—. Porque Carlota y yo ya hablábamos de subiros a pistas rojas y os da un patatús. Luis observó esa pequeña interacción con ojos entrecerrados, aunque en el fondo no sintió realmente celos. Había demasiado buen rollo entre todos como para amargarse por un toque inocente. Además, después de la noche que había pasado con Daniela, se sentía muy seguro de lo que tenía con ella. Carlota regresó con cervezas y aguas. Bebieron y picaron algo de queso para reponer energías. Luego, casi por consenso mudo, decidieron que antes de la noche de fiesta, una siesta o un rato de descanso les vendría de lujo. —Yo necesito una ducha también, huelo a cabra sudada —dijo Luis oliéndose y haciendo una mueca cómica. —Cierto, hueles fatal —se rió Miguel apartándose exageradamente de él. —Calla, que tú no cantas menos —replicó Luis tirándole un cojín. —¡Niños, paz! —bromeó Carlota—. Venga, subamos a ducharnos y descansar una horita, ¿no? Así luego por la noche estamos frescos. Todos estuvieron de acuerdo. Volvieron a las habitaciones. Esta vez no hubo incidentes cruzados: cada pareja se duchó por su lado y descansó en su cuarto un rato. Miguel y Carlota aprovecharon la ducha compartida para unos cuantos besos lentos bajo el agua caliente, pero no fueron más allá; los dos estaban rendidos y querían reservar energías para la noche venidera. En la habitación de al lado, Luis y Daniela cayeron dormidos ...
... abrazados apenas terminaron de secarse, tal era el cansancio acumulado. El reloj marcaba las ocho de la tarde cuando los cuatro volvieron a encontrarse en el salón. Se sentían renovados tras el descanso. Carlota había preparado una cena sencilla de pizzas al horno y ensalada, y mientras comían planearon cómo pasar la noche. —Podríamos ir a algún bar del pueblo —sugirió Miguel—. Seguro que hay ambiente de après-ski. Carlota ladeó la cabeza, dudando. —Sí, podría ser. Pero con la chimenea aquí y la casa para nosotros solos, también apetece quedarse, ¿no? Daniela sonrió, ya intuyendo por dónde iba su amiga. —A mí me apetece plan tranqui en casa, la verdad. Copitas, musiquita… —dijo con aire inocente. Luis se encogió de hombros, relajado. —Yo me adapto a lo que sea. Si queréis quedarnos, nos quedamos. Podemos montar nuestra propia fiestecilla. Miguel asintió, en el fondo también prefería la comodidad de la cabaña al bar lleno de desconocidos. —Me parece bien aquí. Y más con el frío que hace fuera. Decidido eso, se acomodaron en el amplio salón tras la cena. Carlota y Miguel se dedicaron a encender un buen fuego en la chimenea, mientras Daniela y Luis preparaban unos gin-tonics en la cocina. El ambiente se fue tornando cálido y cómplice a medida que las llamas crecían y la música sonaba suave de fondo (Carlota había puesto una lista de pop en español tranquila al principio). Se sentaron en el suelo sobre unos mullidos cojines, alrededor de la mesa ...