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Compañeros - Capítulo 17: Jugando con fuego
Fecha: 14/10/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... la compostura gradualmente, se sentaron como pudieron. El salón olía intensamente a sexo. La mesita estaba corrida, cojines por el suelo, ropas tiradas por todas partes. Carlota fue la primera en reír bajito, una risita incrédula y feliz. —No puedo creer… que haya pasado esto —dijo en voz alta, la respiración aún agitada. Luis se echó a reír también, pasándose una mano por el cabello mojado de sudor. —Ni yo… pero joder, qué bien ha pasado —soltó. Daniela sonrió con ojos cerrados, recostando la cabeza en el regazo de Carlota que se había sentado. —El mejor fin de semana de la historia, chicas —murmuró satisfecha. Miguel se deslizó al suelo, quedando medio sentado contra el sofá. Estaba sudado, con la piel brillando, y una sensación de euforia difícil de describir. —¿Todos bien? —preguntó, una sonrisa suave en los labios. Carlota se inclinó hacia él y lo besó delicadamente. Sabía a su amiga y a Luis a la vez, notó Miguel. Pero era su Carlota, mirándolo con adoración. —Nunca estuve mejor —le susurró ella, acariciando su mejilla. Luis rodeó con un brazo los hombros de Daniela y la acercó para besarla también, esta vez con ternura. —Increíble… —dijo él al separarse, mirándola a los ojos verdes. Daniela rio y escondió el rostro en el hueco del cuello de Luis. Pasaron unos minutos recobrando aliento y asimilando. Luego, sin mucho hablar (quizá porque las palabras sobraban), decidieron que necesitaban limpiarse. —Yo… necesito una ducha ...
... urgente —dijo Carlota riendo, viendo cómo una gota del esperma de Luis resbalaba por su rodilla. —Yo también —añadió Daniela, notando lo mismo en su cuerpo. Optaron por ducharse por turnos, esta vez por parejas originales para mayor comodidad y espacio. Miguel y Carlota subieron primero, de la mano, intercambiando sonrisas cómplices con la otra pareja. Los siguieron después Luis y Daniela. Bajo el agua tibia, cada pareja se besó y se acarició, pero suavemente, sin intenciones de nada más. Era un momento de intimidad tranquila tras la tormenta pasional, para reconectar en su unidad. Al terminar, se pusieron pijamas limpios (prestados en el caso de Daniela y Carlota a los chicos, pues las maletas aún estaban en las habitaciones). Se reunieron brevemente en el salón para apagar el fuego, recoger lo básico y tomar un gran vaso de agua cada uno. Estaban algo achispados aún y necesitaban hidratarse. Hablaron poco, pero las miradas y sonrisas lo decían todo. No había rarezas, no había arrepentimientos. Solo un entendimiento tácito de que compartían ahora un secreto y un lazo mucho más fuerte que antes. Cuando la medianoche pasó, decidieron finalmente ir a dormir. Esta vez no hubo dudas: cada cual se encaminó al dormitorio con su pareja “oficial”. Miguel abrazó a Carlota bajo las sábanas, acomodándola contra su pecho. Ella suspiró feliz. —Te quiero… —murmuró somnolienta. —Y yo a ti —respondió él, besando su cabello húmedo. En el cuarto de invitados, Luis ...