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Compañeros - Capítulo 17: Jugando con fuego
Fecha: 14/10/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... nuevo… Pero Luis ya estaba subiendo los calzoncillos y volviendo a ponerse el pantalón del pijama, como restándole importancia. —Gracias, tío —dijo de pronto Luis, sonriéndole con sinceridad antes de tumbarse en su cama. Miguel sintió un curioso nudo cálido en el pecho ante esas palabras. Había cariño en esa gratitud, una camaradería profunda que iba más allá de lo típico. Sonrió de vuelta mientras se subía su ropa interior. —Para eso estamos, ¿no? —respondió suavemente. Apagaron la luz poco después, intercambiando apenas un “buenas noches” en voz baja. En la oscuridad, cada uno quedó sumido en sus pensamientos. Miguel durmió con una mezcla de emoción por el viaje y de confusión placentera por lo que acababan de hacer. Luis, por su parte, se quedó frito pronto, exhausto pero satisfecho. Al día siguiente, viernes, las clases pasaron lentas y anodinas hasta el momento de la salida. En cuanto pudieron, Miguel y Luis corrieron a la entrada del colegio mayor donde habían quedado con las chicas. Carlota llegó conduciendo su nuevo Range Rover blanco, impecable y reluciente, regalo de sus padres. La ventana del conductor se bajó y apareció su carita bonita, enmarcada por la melena rubia. —¡Subid, chicos! —los invitó, sonriente. Miguel ocupó el asiento del copiloto y Luis se acomodó atrás junto a Daniela. Ésta los saludó con besos sonoros en la mejilla a cada uno, dejando tras de sí un aroma dulce a perfume caro. Daniela iba vestida informal pero atractiva: ...
... unos leggings negros que realzaban sus muslos torneados y un jersey ajustado que abrazaba sus pechos generosos. Luis tragó saliva al verla de cerca, recordando las curvas que había sentido bajo sus manos apenas unos días antes. Carlota, en cambio, lucía unos vaqueros ceñidos y un abrigo elegante; su estilo siempre impecable incluso para viajar. Miguel la miró de reojo mientras ella arrancaba el coche y se incorporaba al tráfico madrileño. Le encantaba su perfil concentrado al conducir, la forma en que sus pestañas doradas atrapaban la luz del sol invernal. Sin poder evitarlo, Miguel se inclinó y le dio un beso suave en la mejilla. —¿Con ganas de nieve? —le susurró. Carlota giró el rostro un segundo, dedicándole una sonrisa radiante antes de volver la vista a la carretera. —Muchísimas —respondió—. Va a ser un finde genial, ya verás. Miguel se acomodó en el asiento con el corazón contento. Detrás, Luis y Daniela ya charlaban animadamente, haciendo planes sobre qué pistas esquiarían primero y quién ganaría a quién en velocidad. Daniela se reía con facilidad de las bromas de Luis, empujándole el hombro como si lo conociera de toda la vida. Carlota subió un poco la música del coche —sonaba una lista de éxitos pop en inglés— y todos se relajaron para las horas de viaje por delante. Salieron de Madrid antes de que cayera la tarde. Durante el trayecto, rieron y conversaron sin parar. Carlota contó anécdotas de cuando iba de pequeña a Formigal con sus padres; Daniela ...