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Compañeros - Capítulo 17: Jugando con fuego
Fecha: 14/10/2025, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... añadió historias traviesas de cuando ambas se escapaban a coquetear con chicos extranjeros en las pistas. Miguel y Luis escuchaban encantados, aprendiendo más de esas dos facetas aparentemente tan distintas: la niña bien y la chica traviesa, amigas inseparables desde la infancia. Miguel descubrió con agrado que Carlota, cuando estaba con Daniela, mostraba un lado más relajado y bromista que le encantaba. Luis, por su parte, no perdía la oportunidad de meter baza con su humor pícaro, haciendo reír a las chicas a carcajadas. El viaje se hizo ameno. Casi a mitad de camino, decidieron parar en un restaurante de carretera para comer algo rápido. Era uno de esos sitios de menú del día con obreros en las mesas y olor a fritanga, pero a los cuatro les supo a gloria un plato caliente. Pidieron hamburguesas, patatas y refrescos, y se sentaron en una mesa apartada. Durante la comida, todo fueron tonteos y risas. Luis se las arregló para sentarse al lado de Daniela, manteniendo su mano sobre la rodilla de ella casi todo el rato, dibujando circulitos con el pulgar sobre la tela de sus leggings. Daniela correspondía apoyándose contra él de vez en cuando o rozando su pie por encima de la zapatilla bajo la mesa. Miguel y Carlota, frente a ellos, compartían miradas cómplices: Miguel jugueteaba con los dedos de Carlota, entrelazándolos debajo de la mesa, y ella le acariciaba el empeine con la punta de su bota. En un momento dado, las chicas decidieron ir juntas al baño para ...
... “retocarse el maquillaje”, según dijeron con aire conspirador. Los chicos se quedaron solos en la mesa, removiendo las últimas patatas fritas del plato y bebiendo Coca-Cola a sorbos. Luis observó a Daniela alejarse contoneando las caderas y silbó bajito, riendo. —Madre mía, Miguel —soltó, apoyando un codo sobre la mesa y acercándose para hablar en confidencia—. Cómo se nota que estas dos son amigas… Vaya parejita nos hemos agenciado, ¿eh? Miguel siguió la mirada de Luis un instante; vio a Carlota y Daniela entrando juntas al aseo de señoras, charlando y riendo entre ellas. Sonrió con satisfacción. —Desde luego —asintió—. No sé ni cómo ha pasado todo tan rápido. Hace nada estaba yo empollando en la biblioteca sin conocer a nadie, y ahora… —Ahora te estás tirando a la tía más buena del colegio mayor —completó Luis con una risotada, dándole un manotazo suave en el hombro a Miguel. Miguel se ruborizó ligeramente, pero su ego se inflamó con ese comentario. —Bueno, no diría tanto… —dijo, modesto—. Pero Carlota está… sí, está buenísima. Y además es genial. No es la típica tía superficial que uno pensaría. Me gusta mucho, tío. Luis notó la sinceridad cálida en las palabras de Miguel y le sonrió de forma amistosa. —Se nota que te mola de verdad —dijo—. Me alegro por ti, bro. Carlota es guapa y parece lista, y te mira como si fueras el único en el mundo. Miguel bajó la vista al vaso, sonriendo casi con timidez. Le encantaba hablar de Carlota, pero a la vez le ...