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Con la profesora (parte 5)
Fecha: 20/10/2025, Categorías: Grandes series, Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos
El piso del baño estaba lleno de pétalos de rosas. El jacuzzi prendido, lleno de agua con burbujas, al costado del jacuzzi había una hielera con un champagne y dos copas. También había un ramo de rosas en un florero y un plato lleno de fresas, las cuales sabía que eran sus preferidas. Se dio vuelta, me miro con ternura a los ojos y me dio un beso suave, hermoso, tierno. Nos desvestimos el uno al otro y nos metimos al jacuzzi. El jacuzzi era amplio, entrábamos los dos muy cómodos, uno frente al otro, sentados, con las piernas de costado. El agua, llena de burbujas, le cubría todo el cuerpo, hasta un poco más arriba de sus pezones. Quedaba la mitad de sus tetas por encima del nivel del agua. Destapé el champagne, con el particular sonido y el corcho salió volando. Serví las copas y me dispuse a dar un brindis. -Quiero hacer un brindis. Por ti, porque hoy en la tarde, me hiciste el hombre más feliz del mundo –dije, levantando mi copa– con tan solo dos palabras, me diste una gran alegría. Esas dos palabras, quería escucharlas desde hace mucho tiempo. Y hoy por fin pude oírlas –continué– Te amo. Salud. Chocamos nuestras copas, bebimos champagne y comenzamos a comer las fresas. El baño estaba muy relajante y ameno. Conversábamos de cosas normales, me contó que mientras esperaba en la terraza, vio entrar a nuestros vecinos, otra vez un poco tomados. Se saludaron de forma natural, pero notó cierta vergüenza en ella. Cada cierto rato cambiábamos de posición. Abrimos nuestras ...
... piernas, ella las puso por encima de las mías, sin que nuestras partes se toquen. Por el momento, era todo romántico, nada sexual. Luego ella se dio la vuelta y quedo sentada delante mío, dándome la espalda, la abracé y nos quedamos un rato descansando en esa posición. Nos serví otra copa de champagne, le di de comer fresas en la boca, ella lamia mis manos cada vez que podía. Esto hizo que mi pene comience a endurecerse. Ella debió sentirlo, ya que suavemente movía sus nalgas contra mi pene. De repente, se inclinó ligeramente hacia adelante, dejando su culo levantado hacia mí. Sus movimientos continuaron, haciendo que mi pene se frote entre sus nalgas. Una de mis manos fue directo a su clítoris, lo froté. La otra mano, en una de sus tetas, la amasaba suavemente. Comencé a oír unos gemidos suaves, casi imperceptibles. Siento su vagina húmeda por dentro, al meter dos dedos. Ella hace un movimiento rápido y deja mi pene en la entrada de su vagina. Se sienta de golpe y mi pene ingresa hasta el fondo en su vagina. Comienza a subir y bajar encima de mi pene. -¡que rica pija tienes! Y tan dura –dice entre gemidos. -Me encanta como te mueves –respondo, tratando de contenerme para no correrme tan rápido. -Me vas a hacer correr –me dice levantándose y poniendo su vagina en mi cara– quiero que me hagas correr con la lengua y correrme en tu cara. Comienzo a lamerle rápidamente la vagina, está muy mojada, gime como loca. Empieza a moverse rápidamente frotándose con toda ...