1. Con la profesora (parte 5)


    Fecha: 20/10/2025, Categorías: Grandes series, Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos

    ... rápidamente y sus enormes tetas saltaban hacia todos lados.
    
    -Están ebrios, ni cuenta se van a dar –susurré en su oído.
    
    -No sé –dijo dubitativamente– pero sin hacer ruido.
    
    Continué con mis movimientos, primero suavemente, luego aceleré. Ella gemía suavemente tratando de no hacer ruido, a mí me excitaba la idea de que nos escuchen, así que trataba de darle más fuerte. Me había propuesto hacerla gritar. Los movimientos eran cada vez más fuertes. Ella se tapaba la boca para no gritar. En la otra terraza no había tanto cuidado. La mujer gritaba fuertemente y le pedía más al hombre. Esto me excitaba más aún. Con el dedo pulgar frotaba su clítoris. Sentí como se corría, tapándose la boca con la mano, conteniendo su grito.
    
    Me bajé de la tumbona, me recosté en el piso y ella se subió, dándome la espalda. Sus movimientos eran espectaculares. Siempre me gustó que me cabalgue. Los movimientos que hacía me encantaban. Era una máquina. Apoyó sus manos en mis tobillos, se inclinó hacia adelante y comenzó a mover su culo de arriba hacia abajo. Subía suavemente, pero bajaba con mucha fuerza, hasta que sus nalgas chocaban con mi abdomen.
    
    Ahora ya no podía taparse la boca. Igual trataba de no hacer ruido. Comencé a nalguearla fuertemente. Luego la tomaba de las nalgas y la ayudaba a caer con más fuerza. Esto hacía que se moje más aún. Sus gemidos comenzaron a hacerse más notorios. Aunque aún opacados por los gritos de la vecina.
    
    Después de unos minutos, no sé si porque se ...
    ... cansó de ocultar su excitación o porque los gritos de la vecina le terminaron de molestar, comenzó a gritar sin preocuparse de que la escuchen. Los vecinos debieron oírla, ya que los gritos de la mujer se hicieron un poco más fuertes. Comenzó una batalla de gritos, a tal punto que comenzaron, en medio de su excitación, a competir en quien decía las cosas más obscenas.
    
    -¡si! ¡así! Dame más duro –gritaba la vecina– dame más pinga.
    
    -¡ah! Que rica pija tienes –respondió Patricia– me vas a hacer correr una vez más.
    
    -¡ah! Que rico cachas maldito –volvía a gritar la vecina– párteme en dos.
    
    -Nalguéame puto. ¡ah! ¡que rico coges perro! –continuó Patricia– dame de a perro ahora –dijo levantándose y apoyándose en la baranda, sin importar que nos miren– métela hasta el fondo –dijo mientras me colocaba detrás de ella y la penetraba fuertemente.
    
    -¡si! Que grande la tienes, puto –gritó una vez más la vecina, antes de voltear y darse cuenta que nos podía ver.
    
    -¡más fuerte! ¡dame más, hijo de puta! –gritaba Patricia, descontrolada, queriendo ganar la competencia– ya me rompiste el culo, ahora ¡reviéntame la concha, perro! –gritó para mi sorpresa, mientras volteé a ver que la mujer ya no gritaba, solo nos miraba, sin moverse, encima del hombre que ya estaba dormido echado en la tumbona.
    
    Patricia también la vio, así que viendo que habíamos vencido, se dedicó a disfrutar de la feroz cogida que le estaba dando, siendo observados por la vecina, que se sobaba las tetas y la vagina, ...
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