1. Mi cuerpo, sus reglas


    Fecha: 20/10/2025, Categorías: Sexo Virtual, Autor: Fernando, Fuente: TodoRelatos

    ... estoy — le dije en un susurro
    
    —Así me gusta. Sigue, sigue…
    
    —Ahora, quita la camisa despacio, muéstrame cómo se desliza por tus hombros —ordenó Luisa, su voz un susurro cargado de promesas.
    
    Mis dedos buscaron el botón, uno a uno, mientras sentía su mirada invisible clavada en mí.
    
    —Sigue… deja que tus manos exploren —su voz era firme, segura, pero llena de deseo.
    
    Deslicé la tela hasta dejar mi pecho al descubierto, mi piel se erizó con la anticipación.
    
    —Perfecto. Ahora, pasa tus manos por tus pezones, suave, sin prisa —mandó, casi sin respirar.
    
    Obedecí, y mientras mis dedos giraban lentamente, sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo.
    
    —Me gusta cómo te mueves —murmuró—, ahora desliza tu mano hacia abajo, recorre tu abdomen, siente cada rincón.
    
    —Quiero escucharte gemir, quiero que tu respiración se acelere solo por mi voz.
    
    Tomé aire profundo y permití que un gemido suave escapara, dejándome llevar por la excitación.
    
    —Eso es… perfecto. Ahora baja tus pantalones lentamente,
    
    —su tono se volvió más oscuro, cargado de deseo.
    
    Mis manos temblaron, desabrochando el botón y deslizando el cierre, hasta que cayó a mis pies.Perfecto, me encanta verte así, vulnerable y fuerte a la vez —susurró—. Ahora, empieza a acariciarte con más firmeza, quiero sentir cada uno de tus suspiros.
    
    Mi respiración se volvió más agitada, y mis dedos comenzaron a recorrer con mayor intensidad, guiado por su voz que me dominaba.
    
    —Eso es, así me gusta —murmuró—. ...
    ... Cuéntame qué sientes, dime qué quieres que haga por ti.
    
    —Quiero que me hagas perder el control —exhalé, completamente entregado.
    
    —Paciencia, amor —respondió—. Quiero que sientas cada instante, que tu cuerpo arda con cada palabra mía.
    
    —Estoy ardiendo por ti —contesté, con la voz cargada de deseo.
    
    —Entonces sigue, déjate llevar, no pienses en nada más que en mí y en este momento.
    
    —Sigue, no pares. Tócate con más confianza, muéstrame cómo quieres que te toque.
    
    Mientras mis dedos se movían con más seguridad, sentí que el calor dentro de mí crecía, cada orden de ella era un latido que me empujaba hacia el borde.
    
    —Eso es, tócate más fuerte —susurró Luisa—. Quiero escuchar cómo gimes por mi.Mis dedos rodeaban la base de mi erección, apretando con firmeza. Gemí sin contenerme, dejando que el sonido llegara hasta ella.
    
    — Estás tan duro, ¿lo estás haciendo como te gusta, o necesitas que te lo diga paso a paso?
    
    —Dímelo —le rogué—. Quiero que me digas exactamente cómo te gusta verme.
    
    —Bien, entonces hazlo como si fuera mi boca, lento al principio… —su voz se quebró apenas—. Desliza la mano desde la punta hasta el fondo.
    
    Obedecí. Un estremecimiento me recorrió la columna.
    
    —Eso es. ¿Sabes lo que haría si estuviera ahí? Te miraría fijamente mientras le escupo y me lo meto en la boca. Te sostendría del muslo, y me tragaría cada centímetro.
    
    Gemí más fuerte. Mis movimientos se aceleraban.
    
    —Luisa…
    
    —No, no te corras todavía. Quiero que aguantes.
    
    —No sé si ...