1. El Vicio de Manuel, su primera vez


    Fecha: 23/10/2025, Categorías: Gays Autor: GTor0, Fuente: TodoRelatos

    ... el control, embistiendo como un toro, mi barriga chocando contra su espalda mientras mi polla entraba y salía. Fue brutal, sucio, y cuando me corrí dentro de él, grité como nunca.
    
    Pensé que la noche terminaba ahí, que volvería a casa con Ana y fingiría que nada pasó. Pero mientras me vestía, mi polla todavía sensible, sentí un vacío. Quería más. Quería volver a la Sauna Mar, a esos osos, a ese placer que mi matrimonio nunca me dio. Raúl me dio una palmada. "Te dije que te gustaría," dijo, y yo solo pude asentir. Esa noche, en la cama con Ana, no podía dormir. Mi mente estaba en ese culo apretado, en esa boca chupando, y supe que volvería. Joder, qué equivocado estaba al pensar que solo sería ver. Ahora era parte de ello, y no podía esperar a la próxima vez.
    
    La semana pasó lenta, con Ana en su rutina y yo en la mía, pero mi cabeza estaba en otra parte. Me masturbaba en el baño recordando esa noche, mi polla dura imaginando pollas en lugar de vaginas. El viernes, inventé una excusa: "Voy a ver a Raúl, que está de paso otra vez." Ana ni parpadeó. Volví a la Sauna Mar solo, sin Raúl. Esta vez, entré directo al cuarto oscuro, donde las sombras se movían. Un tipo me agarró, me besó, y me chupó la polla mientras otro me metía un dedo en el culo. "Joder, oso, qué rico," gruñeron, y yo me dejé follar por primera vez, su polla entrando en mí con un dolor que se ...
    ... convirtió en placer. Grité, me corrí, y quise más.
    
    Conocí a un transexual esa misma noche, una belleza con tetas y polla, que me folló en una cabina privada. "Te voy a hacer mía, viejo," dijo, y su polla me abrió como nunca. Chupé sus tetas mientras me embestía, y me corrí sintiendo su semen salpicarme. Era bisexual, o lo que sea, pero me encantaba. No podía parar. Volvía cada fin de semana, inventando excusas para Ana: reuniones, amigos, cualquier cosa. Follando osos, chupando pollas, dejando que me usaran. Mi matrimonio era una farsa, pero el vicio era real.
    
    Un mes después, Raúl me presentó a Vicky, una trans de 35 años con curvas que me volvieron loco. "Prueba con ella, Manuel," dijo, y en su piso, Vicky me vistió con lencería: un tanga rojo que apretaba mi polla, medias que abrazaban mis piernas gordas. Me maquilló, me puso una peluca, y me folló contra el espejo. "Eres mi puta, oso," dijo, y yo gemí, sintiendo su polla dentro de mí mientras mi propia polla rebotaba. Esa noche, me corrí tres veces, y supe que no había vuelta atrás.
    
    Ahora, cada vez que veo a Ana, siento culpa, pero también excitación. Quiero contarle, pero no puedo. En cambio, planeo mi próxima escapada: a la Sauna Mar, con Vicky, con quien sea. Mi polla ya no recuerda vaginas; ahora ansía pollas, culos, tetas de trans. Soy un viejo obeso adicto al vicio, y joder, no quiero parar. 
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