-
Secretos y mentiras - Parte VI
Fecha: 23/10/2025, Categorías: Gays Autor: escritorprin, Fuente: TodoRelatos
... lo lejos, venir hacia mí a toda prisa pero no logré saber quién se estaba acercando porque me desmayé. No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, si fueron segundos o minutos, pero sé que cuando logré abrir los ojos estaba tumbado en el suelo y habían dos personas junto a mí. Una era una señora algo mayor que no lograba identificar y a la otra, cuando la pude enfocar, la reconocí, era el futbolista, Aitor, mi eterno salvador. -¿Aitor? – pregunté confuso. -Ay, Dios mío, ya está reaccionando, gracias a la virgen del Carmen – empezó a gritar la señora. -Sí, sí, dejémosle coger aire – dijo Aitor ayudándome a incorporarme poco a poco y separando a la señora de mí. Una vez ya incorporado y tras beber un poco de agua que llevaba la señora y que intuyo que me había lanzado por encima para despertarme porque estaba algo mojado y la botella ya estaba medio vacía, empecé a enfocarlo todo mejor y a ser consciente, poco a poco, de lo que había pasado. -¿Qué, que.. me ha pasado? – comencé a decir algo desorientado. -Ay hijito, parece que te caíste desplomado, menos mal que estaba este guapetón tan fuerte que te agarró antes de que te cayeras y te hicieras una brecha en esa cabeza tan bonita que tienes – decía la señora con excesiva preocupación mirando a Aitor y a mí – Él pidió ayuda y como yo vivo justo aquí, lo escuché y salí con agua y te reanimamos, gracias a todos los santos que estás bien – decía mientras se besaba la cruz que tenía en el pecho. Aitor, mientras ...
... la señora hablaba, me miraba y me sostenía con delicadeza pero con mucha fuerza para sujetarme en caso de que me volviera a desvanecer. Cuando ya recuperé la conciencia y recordé todo, tristemente, tuve la imperiosa necesidad de salir corriendo de ahí y de encerrarme a gritar y llorar. -Ay, gra, gracias.. muchas gracias, señora, y a ti, muchas, muchas gracias, Aitor, me, me tengo que ir, ¿vale? – dije atropelladamente soltándome de Aitor y dirigiéndome hacia mi portal intentando ir lo más rápido posible aunque me sentía como si estuviera drogado porque lo veía todo borroso. Estaba ya cerca de mi portal cuando sentí una fuerza que me impidió avanzar. Cuando me giré, era Aitor que tenía sujeto el brazo y me había agarrado otra vez. -Venga, anda, que te vas a caer y va a ser peor el remedio que la enfermedad – dijo mientras me agarró otra vez fuertemente y fue conmigo hacia el portal del edificio. -No, Aitor, estoy bien, de verdad… - intenté decir. -No estás bien, no seas cabezota. Mírate, no puedes ni hablar ni casi caminar. No sé si pretendías salir corriendo, pero la verdad es que no tuve que correr mucho para alcanzarte… – dijo con una media sonrisa. Le devolví la sonrisa y aunque intenté hacerme el fuerte, me resigné y me dejé ayudar por él. Por tercera vez ya, joder. Me ayudó a entrar en el portal y a entrar en el piso tras indicarle dónde era. Entramos los dos un poco a trompicones y el silencio reinaba en la casa. Por un momento me preocupé y el miedo ...