1. Secretos y mentiras - Parte VI


    Fecha: 23/10/2025, Categorías: Gays Autor: escritorprin, Fuente: TodoRelatos

    ... se apoderó de mí, ‘mis niños’, pensé. Me solté como pude de Aitor y salí corriendo hasta que los vi a los dos dormidos en el sofá y mi tensión bajó de golpe. Menos mal que tenía a Aitor detrás y me agarró porque me iba a ir directamente al suelo.
    
    Me cogió y, con mucho cuidado y tacto, me dejó sentado en una de las sillas del comedor. Después, parece que me leyó la mente porque, sin decirle nada, suavemente, habló y dirigió a los mellizos a su cama. Ellos, en su mundo, como zombis, le hicieron caso y se fueron a dormir a su habitación. Tras oír como cerraban la habitación, Aitor encendió la luz del salón. Por primera vez, tras la oscuridad de la noche, lo veía todo más claro. Aitor llevaba la misma ropa de antes, cuando nos dejó en casa, y estaba terriblemente arrebatador a pesar de la preocupación que tenía instalada en la cara. Yo, en cambio, al ver su cara y su expresión al verme, supe que tenía que estar horrible. Le retiré la mirada. Hubo un silencio tenso y Aitor comenzó a hablar.
    
    -Rodrigo, yo no soy nadie y apenas nos conocemos, pero la verdad que quiero saber qué te ha pasado para acabar así. Volví porque te habías dejado la cartera en el coche – dijo mientras la sacaba del bolsillo y la ponía en la mesa – y te encontré así…
    
    -No…no, no ha pasado nada, me habrá dado un bajón de tensión seguramente.. yo suelo tener la tensión…
    
    -No me mientas, por favor – me interrumpió.
    
    Lo miré desconcertado. Él me miraba fijamente y continuó.
    
    -Estás en un estado de ...
    ... nervios que no es por una simple bajada de tensión. Y, además, tienes unas marcas en el cuello que antes no tenías. Alguien te tuvo que apretar muy, pero que muy fuerte para dejarte esas marcas Rodrigo – dijo seriamente mientras no paraba de mirarme.
    
    No me salieron palabras, solo brotaron ríos de lágrimas de mis ojos. Él no dijo nada, solo se acercó y me abrazó mientras lágrimas y lágrimas que llevaban acumuladas años en mi interior salían a flote sin poder hacer absolutamente nada por detenerlas. No exagero si digo que fueron como más de veinte minutos en los que lo único que hice fue llorar en los brazos de Aitor sin poder parar. Él solo se limitó a abrazarme y a intentar tranquilizarme. Cuando pude parar, me separé un poco de Aitor para recuperar un poco el semblante, quitarme las lágrimas y poder hablar:
    
    -Alguien muy malo de mi pasado ha vuelto Aitor. No te puedo contar más porque es muy peligroso pero el reencuentro con él hoy ha sido lo que me ha puesto así porque no me lo esperaba.
    
    -¿Tan malo es? – se limitó a preguntar.
    
    -Mucho, es alguien que me hizo muchísimo daño y ha regresado a mi vida no sé con qué intenciones…
    
    -¿De verdad que no puedes contarme nada más? Me gustaría poder ayudarte…
    
    -Lo siento pero no, créeme que me encantaría contártelo todo pero, por ahora, no puedo. Voy a intentar solucionarlo yo solo porque no puedo involucrar a nadie. Eso sí, solo te pediría ayuda con los mellizos, si fuera el caso, ¿me ayudarías?
    
    -Por supuesto Rodrigo, eso ...
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