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Secretos y mentiras - Parte VI
Fecha: 23/10/2025, Categorías: Gays Autor: escritorprin, Fuente: TodoRelatos
... no tienes ni que preguntarlo. Cualquier cosa que necesiten ellos o tú mismo, no dudes en llamarme de inmediato. -Muchas, muchísimas gracias por todo Aitor – dije con una enorme gratitud por todo lo que había hecho. Y lo abracé, lo abracé con ganas porque, por primera vez, sentía que un hombre me ayudaba sin esperar nada a cambio. Él me devolvió el abrazo con más ímpetu si cabe. Durante unos minutos permanecimos abrazados y callados, uno junto al otro. Su abrazo era cálido, reconfortante, y cariñoso. Estar así en la intimidad me generó un poco de nervios y decidí que era el momento de dejarle ir. Me despegué de él y le sonreí. Él me devolvió la sonrisa. Era tan guapo, su sonrisa era tan bonita, era verdaderamente uno de los hombres más atractivos que me había encontrado en mi vida y encima era tan buena gente. De repente, una voz que parecía de ultratumba nos sacó de nuestro ensimismamiento, era Mateo, uno de los mellizos. -Papi, ¿qué haces ahí? He oído voces… – preguntó con los ojos prácticamente cerrados. -Nada, mi amor, estaba aquí en el sofá pero ya voy a la cama. Vete a dormir – dije cariñosamente. -Vale, papá – dijo mientras se iba. Miré a Aitor y nos dimos cuenta de que ya era hora de despedirse. Nos levantamos y lo acompañé a la salida. -Lo dicho Aitor, muchísimas gracias por todo. -Nada. Por cierto, recuerda que mañana, como no tienes el coche, pasaré a recoger a los mellizos temprano y los llevo yo al campamento y por la tarde te los traigo ...
... de vuelta junto a tu coche, ¿vale? -Sí, joder, ni recordaba ni eso… - me daba ya muchísima vergüenza todo lo que estaba haciendo Aitor por nosotros sin casi conocerme – Gracias, gracias de nuevo Aitor, de verdad, no sé ni cómo agradecértelo… -No tienes nada que agradecer, estoy aquí para ti – dijo mientras me agarraba la mano – Cualquier cosa que necesites, da igual la hora o el lugar, escríbeme o llámame. Lo que sea, ¿vale? -Vale. -¿Lo prometes? -Te lo prometo – dije con una sonrisa – Buenas noches, Aitor, hasta mañana. -Buenas noches, Rodrigo – dijo mientras se giraba y se marchaba escaleras abajo. Cuando volví a entrar, cerré con llave, apagué todo y me encerré directamente en mi dormitorio para evitar encontrarme otra vez con alguno de los mellizos medio despierto. Fui al baño, me desnudé completamente y me metí bajo la ducha fría. Mientras estaba bajo el agua, las lágrimas salieron otra vez pero con menos fuerza. Estas eran unas lágrimas silenciosas, de impotencia y de dolor ante una situación que no podía controlar y ante un monstruo que volvía de mi pasado para arrollarme y llevarme con él. Salí de la ducha y al mirarme en el espejo vi las marcas en mi cuello, se podían ver perfectamente sus dedos y el moratón que ya me estaba saliendo al lado de las costillas. Ya me había vuelto a marcar como su ganado, con sus golpes, en el poco tiempo que habíamos estado juntos. Era un ser maligno, era el diablo en persona, era un hijo de puta que había vuelto ...