1. ¿Novios formales? (II)


    Fecha: 26/10/2025, Categorías: Grandes series, Autor: dlacarne, Fuente: CuentoRelatos

    ... cuando entre ellos hallaron culpa. Culpa. Culpa por algo que hace nada no suponía un problema. Culpa por lo que iba a hacer, culpa por mi ser. Desprendí mis labios de los suyos y busqué en su mirada auxilio. Jack, confuso, me miró contrariado, con ojos de tierna preocupación. Mi cara se alargaba y este inesperado dolor preparó las lágrimas en mis ojos. Jack, con las manos aún bajo mi ropa, me acarició la espalda con cariño. Y fue el nuevo contacto de su piel con piel lo que avivó las ascuas del incendio en mi interior.
    
    Mordí de nuevo su boca como un depredador en la noche y le agarré la cabeza con ambas manos de tal forma que casi se la arranco. El fuego era el silencio de la culpa y más fuego necesitaba mi pesar. Casi con desesperación, le agarré el paquete, sin soltarle la cabeza, sin dejarle de morderle los labios. Con rápidos movimientos tuve en un instante su polla en mi mano. Jack se estremeció en ese momento y tiró de mi camiseta hacia arriba, mostrando el liguero y mi sexo desnudo. Había estado masturbándome durante quince minutos delante de un móvil, estaba chorreando y más que preparada. No quería esperar más. La culpa era grande, pero el deseo lo era más.
    
    -¿Ya? -preguntó sorprendido Jack.
    
    -Me has cortado la paja, los preliminares los traía ya hechos.
    
    Me levanté, dirigí con la mano y me dejé caer. Mi coño se tragó su polla. Ambos aspiramos un quejido al unísono. Sin esperas, sin calentamiento, sin ritmo ascendente… mi cadera golpeó con fuerza tras ese ...
    ... primer suspiro. Jack tragó saliva y apretó los dientes, incapaz de asimilar tanta pasión de golpe. Me agarré a su cuello para ganar potencia y estabilidad. Las sacudidas de mi pelvis eran limpias y poderosas como un ariete… a la inversa. ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! Mi cuerpo machacaba al suyo al caer contra él. Tratando de capear la andanada de golpes pélvicos, Jack despertó de su trance, me agarró del culo con las manos bien abiertas y se hizo con las riendas de mi galope. Con la fuerza que llevaba, al caer la siguiente vez, noté su polla tan adentro que sentí algo parecido a un calambre en el estómago.
    
    Estaba flotando en una especie de ingravidez sexual, dando botes en una nube. Los dos con sonrisas en la boca, nos miramos y supimos entender que estaba siendo tan divertido para el otro como lo era para nosotros. Había echado de menos a mi amante. Estaba tan guapo y tierno follándome con esa sonrisa. ¿Por qué dejamos de hacerlo? Oh, ya…
    
    Me sentí miserable. De la ingrávida nube caí al suelo firme, partiéndome en la caída. No por la imposición, sin por haber faltado tan fácil y rápido a mi palabra, a un acuerdo del que fui precursora a partes iguales. Y Lex… ¿En qué lugar le dejaba esto? Le estaba fallando, le había mentido. Pero, él era como yo, ¿por qué privarnos de lo que nos causa gozo? ¡Dios! No quería buscar respuestas, no quería indagar en esa tormenta. No ahora. Estaba echando un polvo y esas sombras no iban a joderme.
    
    La caída no fue solo metafórica, pues mi cuerpo, sin ...
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