1. ¿Novios formales? (II)


    Fecha: 26/10/2025, Categorías: Grandes series, Autor: dlacarne, Fuente: CuentoRelatos

    ... mente que lo gobernara, cedió hacia un lado. Jack se apresuró a cogerme y, cuando se despejó la bruma de mi cabeza, traté de disimularlo con risas, besos y mordiscos al cuello. De un empujón lo mandé de nuevo contra el respaldo del sofá. De un brinco me escapé y de otro me puse de rodillas frente a él. Le agarré la polla, le masajeé los huevos, desproveyendo a mi víctima de toda fuerza, y me metí todo lo que pude en la boca. Me encantaba verlo mientras se la mamaba, con el cuello retorcido, los ojos cerrados y gimiendo muy gracioso al paso de mi lengua por su pene.
    
    Me aventuré hacia regiones desconocidas. Manteniendo presa su polla en mi mano y, haciendo previa escala por esos huevazos que tenía, descendí por el perineo. Entendió rápidamente las señales y me facilitó el acceso levantando las piernas de forma obediente. Mi lengua descendió en vertical y, al hacer contacto con el ano, apretó los glúteos y emitió un sonoro suspiro. Tuve una idea malvada.
    
    Me acerqué a la caja de los dildos transparentes y saqué el plug pequeño, aún sin estrenar. Con la boca bien abierta, enseñando los dientes y frotándome las manos con mi juguete le pregunté como una niña traviesa “¿puedo?”. A lo que Jack, con un gesto que no indicaba mucha convicción, contestó “dale”.
    
    Volví a mi sitio para saborear de nuevo su polla, deslizando el plug por ella. Con un buen chorreón de lubricante, lo acerqué hasta su ano y, dibujando círculos con mi muñeca, se lo introduje muy, muy lentamente sin dejar ...
    ... de pajearlo en el proceso. “¡Hostia!” profirió cuando entró del todo en su culo. Consciente de cuál era mi labor en ese momento, mi boca se pegó de nuevo a sus genitales y se tragó sus casi veinte centímetros de carne. Me esforcé para que se olvidara del plug que acababa de meterle y así parece que fue. El otrora silencioso Jack gemía constantemente con sus músculos agarrotados. Cuando ya lo tuvo olvidado, volví a meter la polla al completo en mi boca como maniobra de distracción y aproveché para sacar y meter varias veces el plug. Las piernas de Jack se entrelazaron sobre mi cuello a la vez que su tragaba sus quejidos. Mi boca se separo de su polla, dejando por el camino abundantes hilos de densa baba blanca. Mi trabajo aquí estaba terminado.
    
    Sobre el sofá podía ver a dos de mis nuevos amigos. La bala gigante que Jack sacó de entre los cojines y, escondida en el lateral, se hallaba la Maza. Tomé mi arma en mano y me eché al sofá, de lado. Alcé mi pierna derecha e hice un candado con mi brazo izquierdo, dejando mi culo y mi coño bien a la vista. Llevé mi maza hasta el culo, aún lubricado, pensando que tendría que tomarme mi tiempo para dilatar nuevamente. No fue así, el camino aún seguía abierto. La Maza se adentró bien profunda en mi interior y Jack se quedó como un pasmarote viendo el espectáculo. Tuve que llamarle la atención, había otro camino esperándolo a él.
    
    Jack tomó posición sobre mí. De repente, mi pelvis estuvo rellena de plástico y carne. ¡Joder! Un subidón ...
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