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Las fantasías de Eva la baronesa
Fecha: 23/11/2025, Categorías: Lesbianas Autor: icharlines, Fuente: TodoRelatos
LAS FANTASÍAS DE EVA LA BARONESA CHARLINES Después del encuentro en el descampado los días transcurrían despacio. Poco a poco el verano se iba acercando y el calor empezaba a ser insoportable. Eva tenía la suerte de que podía trabajar desde su casa y con su aire acondicionado. Pero su jefe la había llamado, tenía un negocio importante y la necesitaba en la oficina. A Eva no le gustaba mucho el calor y menos en la ciudad, donde el asfalto aún aumentaba más la temperatura. Llegó a su oficina y su jefe la mandó pasar a su despacho. • Eva buenos días, tenemos un importante asunto entre manos. La baronesa de Meira está buscando algún pazo por Galicia y quiere nuestro asesoramiento. Hemos pensado que tú eres la persona adecuada, tendrás que trasladarte a Galicia e ir viendo diferentes propiedades. • Vale, ¿dónde puedo alojarme? ¿Has pensado en algún lugar cercano? • Si, la propia baronesa, te ofrece una habitación en su actual residencia. Residencia que tendrás que valorar, por si la baronesa quiere vender también. • Perfecto, ¿cuándo salgo? • Cuando quieras, el lunes tendrás que empezar, pero puedes ir antes y valorar el terreno. • Perfecto, ya te iré contando. Eva salió contenta de la oficina, Galicia siempre le había gustado y el clima era mucho más benévolo que aquí en la ciudad. Fue caminando hasta su casa, paró a tomar una cervecita y después pensó que un buen día para ir a Galicia sería el viernes. Llamaría a la baronesa y quedaría con ...
... ella, si ella no podía hasta el lunes, se iría a algún hotel cercano. Al llegar a casa Eva llamó a la baronesa y esta muy amable le dijo que no había ningún problema, que el viernes tendría preparada una habitación. Eva le dio las gracias y empezó a preparar su maleta. Ahora viviría dentro de un mundo de lujo y debería elegir muy bien la ropa que llevaría. En una maleta puso unos vestidos de fiesta, algo de ropa de sport y una gran variedad de ropa interior. Por supuesto, no se olvidó de su buen amigo, un consolador de veinticinco centímetros de largo, por algo más de siete de ancho. Este aparato le había proporcionado muy buenos momentos. Eva subida en su auto viajaba camino del pazo de la Baronesa. Paró en León a tomar un bocadillo y continuó la marcha hasta llegar al pazo. El camino hasta el pazo, gracias a las coordenadas fue bastante sencillo. Una gran tapia de piedra cercaba el pazo hasta terminar en una impresionante puerta de madera, que se hallaba abierta. Eva traspasó la puerta y recorrió los más de quinientos metros que la separaban de la puerta de entrada al pazo. Llamó a la puerta con un gran llamador de hierro macizo que formaba un árbol, parte del escudo de la familia. • Pase señorita, la señora la está esperando. En la entrada un precioso bargueño, dominaba el espacio. Sobre él un bellísimo reloj de bronce era flanqueado por dos candelabros de oro. Tras una impresionante puerta de madera, se encontraba el salón donde la baronesa esperaba a Eva. La ...