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Las fantasías de Eva la baronesa
Fecha: 23/11/2025, Categorías: Lesbianas Autor: icharlines, Fuente: TodoRelatos
... Eva llegó a la habitación, todas sus cosas ya estaban perfectamente dispuestas dentro de ella. Eva se desnudó notando como con el frescor de la habitación sus pezones se ponían duros, como la piedra que formaba las paredes de esa habitación. El lujo y el boato que se respiraba en esa casa tenían inexplicablemente excitada a Eva. El baño estaba dominado por una gran bañera y Eva no dudó en darse un buen baño en ella. Con el agua caliente Eva se introdujo en la bañera llena de sales, el calor del agua reconfortaba su cuerpo y Eva cerró los ojos para empezar a soñar. Se veía en ese gran salón rodeada de apuestos mancebos que la halagaban buscando sus favores. Eva reía y jugaba con ellos, a sabiendas de que tarde o temprano, terminaría abierta de piernas. Sus manos recorrían su cuerpo aprovechando la suavidad que los productos disueltos en el agua le daban a su cuerpo. Notaba su clítoris hinchado y sus pezones tan duros que cualquier roce era un verdadero placer. Gemía soñando que la iban desnudando y la postraban sobre el piano, donde su sexo era devorado por los hombres, haciendo turno para comérselo. Dos de sus dedos entraron en ella, a la vez que se veía en cuatro sobre el tresillo y dejaba su sexo expuesto para ser penetrado por todos esos hombres. Ahora una mano sobre su pezón y otra sobre su sexo trabajan, pensando en las mil y una caricias, que esos hombres le proporcionaban. Se irguió sobre la bañera, se puso en cuatro y ahora una mano perforaba su sexo y otra ...
... su culo. Eva soñaba con una doble penetración que no tenía fin, uno tras otro los hombres ocupaban todos sus agujeros. Uno tras otro los orgasmos se iban sucediendo, hasta que, por fin, Eva quedó tumbada y laxa en la bañera. Su respiración agitada tardó en controlarse y hasta entonces, no tuvo fuerzas para poder incorporarse y salir de esa bañera que le había hecho viajar en el tiempo. Vestida con sobriedad llegó al comedor, pero al pasar por el salón se fijó en algo que le había pasado desapercibido, en una de las esquinas un enorme reloj de pared brillaba con luz propia. Se acercó a él para contemplarlo más de cerca. Era precioso, con numerosas incrustaciones en tan mínimo lienzo. Absorta en esta visión no se dio cuenta que la baronesa estaba tras ella, rodeando su cintura, la baronesa le preguntó. • ¿te gusta? Eva se estremeció al tacto de la baronesa y contestó. • Es realmente una preciosidad. • Es del siglo dieciséis, mi tatarabuelo lo compró en Versalles en una subasta, dicen que perteneció al rey de Francia. La mano de la baronesa recorría la cintura de Eva, provocando en esta, escalofríos de incertidumbre y de placer. • Vayamos al comedor, ya es la hora de la cena. Ambas se encaminaron hacia el comedor. Eva estaba un poco ofuscada, si bien las mujeres no le eran indiferentes, la baronesa, con esa seguridad la tenía excitada. Se sentaron cada una a un lado de la mesa. Una preciosa chiquilla rubia les sirvió la cena. Durante la cena hablaron de ...