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Volví a Brasil y a las andadas
Fecha: 28/11/2025, Categorías: Infidelidad Autor: Daniella de BA, Fuente: CuentoRelatos
Después de tanto tiempo volví a las andadas, cosa que extrañaba mucho. Paré un poco porque mi marido dejó de viajar tanto, así que yo no tenía tantas oportunidades para escaparme de casa. Por suerte, mi jefe me comunicó que tenía un viaje de negocios a Brasil y yo debía acompañarlo. Primero me puse contenta pues supuse que sería nuevamente Santos el lugar de destino y podría encontrarme con mi negrazo; cuando me dijo que iríamos a San Luis de Marañón, me desilusioné; eso se debe haber notado en mi cara, porque mi jefe me preguntó si tenía algún problema en acompañarlo; por supuesto, yo dije que no mientras pensaba que la oferta de morenos no sería escasa allí. A mi marido no le gustó mucho, pero, bueno, la situación no está como para decirle al jefe que no. Se quedé más contento cuando creyó que le decía en broma que se quedara tranquilo, que no me iba a coger a mi jefe, sino que me llevaría a la cama al negro más feo y grandote que encontrara. Como de costumbre, pensó que mentía para excitarlo, y así se calentó bastante. Esa noche enviamos a nuestra hija temprano a la cama e hicimos el amor con pasión; de todas maneras, para dejarlo aún más contento, le dejé que a la segunda acabada terminara en mi boca; según él, ver como su semen cae de mis labios y luego me paso la lengua por ellos para no perder nada, es la mejor manera de terminar una sesión de sexo. La noche anterior al vuelo, me ayudó a preparar mi maleta; estoy segura que lo hizo para ver que ropa me ...
... llevaba… ¡pobre cornudo!, no se imaginó siquiera que yo ya tenía en la oficina un bolso ya preparado con mi ropa de “combate”: un par de camisas semitransparentes, una mini de cuero, la diminuta bikini rojo que tenía guardada desde me último viaje a Brasil, un par de vestiditos y ropa interior acorde. También tenía algunos preservativos. Ya me había depilado las piernas, las axilas y, además, me hice dar un retoque en mi vello púbico, para que no se escapara de la bikini ningún “pendejo” traicionero. Ya en el aeropuerto, mi marido me dio las recomendaciones finales y me dijo que entraría al chat todos los días como a las diez de la noche para catear conmigo; eso fue algo nuevo para mí, pero ya me las arreglaría. Bueno, en resumen, llegué a Brasil, hice cierta amistad con Vivianne, una de las secretarias de la compañía en Brasil, y me invitó a salir a cenar y luego salir el viernes por la noche. Ella iría con su novio y otros amigos y amigas. Me dije que sería una oportunidad para conocer la noche de San Luis y, también, para buscar al moreno que iba a aumentar la longitud de los cuernos de mi marido. Me vestí con ropa de batalla: blusa corta semitransparente negra y sin mangas, bien ajustada a mi cuerpo, con dos flores bordadas en encaje negro a la altura de los pechos; una minifalda negra que comenzaba justo en el nacimiento de la raya de mi cola; bikini negra que sobresalía de la cintura de la mini. Me miré en el espejo y me dije a mi misma que solo me faltaba el ...