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Volví a Brasil y a las andadas
Fecha: 28/11/2025, Categorías: Infidelidad Autor: Daniella de BA, Fuente: CuentoRelatos
... cartel que dijera “¡Esta noche quiero guerra!”, pero confié en que, aunque sin cartel, los hombres se diesen cuenta. El grupo de amigos de Vivi era bastante grande, sin contarla a ella, eran otras dos chicas y cinco muchachos, en general, de menor edad que yo. Como las chicas, incluida Vivi formaban parejas con otros tantos muchachos, a mí me quedaba para elegir entre los dos restantes. Uno de ellos, Otavio, delgado, más alto que yo, no era ancho de espaldas, pero como usaba sólo una musculosa suelta color blanco, se veía que era todo músculo, sin grasa, pectorales bien formados, color de piel chocolate oscuro, casi completamente negro y lampiño; su rostro no era precisamente bonito: labios gruesos y nariz algo desproporcionada; usaba el cabello recogido en varias trencitas que, como tentáculos, le caían hasta por debajo de los hombros. El otro, Henry, también delgado, pero más corpachón que Otavio, tenía un rostro más agradable, aunque también labios gruesos. Decidí sentarme entre ellos y luego decidir a cuál de los dos me cogería. En un momento que fui al toilette, Vivi me siguió, y allí me dijo, en tono cómplice, que tanto Otavio como Henry habían pasado por su cama y que si tenía que elegir a uno de ellos, me recomendaba a Otavio. Me reí de lo que me decía y le pregunté por qué hacía ese comentario. -Oi, “gatimha”… se nota que estás necesitando un “cacete” para tu “xoxotinha”… si estoy en lo correcto, permíteme recomendarte a Otavio… Sonreí porque me ...
... vi descubierta y le agradecí su consejo. Del bar fuimos a una “barraquinha” junto a la playa, donde se tomaba algo y bailaba; como sólo había dos autos, yo fui con Vivi y su novio, Otavio y Henry. Yo me senté entre ellos dos, pero como estaba muy apretada, terminé sentándome sobre las piernas de Otavio. El roce producido por el movimiento del auto me fue calentando y creo que a Otavio, que había puesto sus manos sobre mis piernas, también. Bailamos pagode y forro, dos danzas muy movidas y sensuales, donde los cuerpos siempre están en contacto; por supuesto yo no sabía bailarlo, pero Otavio me llevaba. Al poco tiempo estuve toda sudada y agitada; Otavio me convidó a tomar algo. En el bar sólo había bebidas alcohólicas. Otavio pidió dos “caipirinhas” y luego fuimos a caminar por la playa. Caminamos hasta el borde del agua y nos sentamos. Otavio me secó un par de gotas de sudor que tenía en mis sienes, puso una mano en mis cabellos y me los alabó. En mis ojos habrá percibido que yo estaba regalada pues se acercó más a mí y me besó con esos labios carnosos; yo lo abracé a él y le acariciaba su espalda. Me llevó a unas rocas cercanas para salir de la vista de cualquiera que pasase por ahí. Allí Otavio tomó el control de la situación, sin dejar de besarme, me acariciaba la espalda y mi culo, ambos nos besamos con pasión y excitación. Llevé mi mano a su entrepierna palpar su verga y lo que pude sentir, me gusto. -Dani… voce gostaria de fazer amor conmigo?… ...