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Putita de la residencia de estudiantes [1]
Fecha: 30/11/2025, Categorías: Gays Autor: Keiran, Fuente: TodoRelatos
... había calado aquel tío tan solo al cruzar dos frases tontas con él. —Si quieres, cuando acabe, te dejo mi calzoncillo en tu almohada. Está empapao. Sudor, meao, y todo el perfume de mis huevos. Pa que duermas como en casa. —Se rió otra vez. Más bajo. Más grave. —Ya que tanto te gusta mirar… al menos te lo voy a poner más fácil. La habitación, hasta ahora en penumbras, se iluminó cuando el muchacho accionó el interruptor que tenía al lado de su cama y permitió que Marcos viera la escena en todo su esplendor: Elías estaba espatarrado, con una de sus manos se agarraba la polla y la otra la tenía bajo su nuca, exhibiendo sus axilas peludas y sudadas. Su rabo era más grueso que grande, pero tenía un buen tamaño igualmente. La camiseta la tenía enrollada sobre su pecho peludo, dejando la barriga al aire. Sus pezones eran oscuros y grandes. Sus enormes huevos, cubiertos de una buena mata de pelos negros rizados, al igual que el resto de su pubis, rebotaban en su mano cada vez que esta bajaba el prepucio, dejando al aire un glande gordo y brillante. Lo último en lo que se fijó Marcos fue en la cara de Elías, que lo miraba directamente a los ojos, entre divertido y desafiante. —¿Qué pasa? ¿Te asusta mi rabo? Marcos no dijo nada. Lo miraba como hipnotizado. Elías sonrió. —Pues te aviso: si te quedas ...
... ahí, mirando como un gatito en celo, vas a ver cosas. Cosas de hombre. Cosas guarras. Cosas que quizás no hayas visto nunca antes. Y empezó a moverse de nuevo. Lento. Provocador. Gruñendo. Marcos temblaba. No por miedo, por algo mucho peor. O mucho mejor. —Esta noche sueñas conmigo, gafas. Y te vas a correr pensando en mis huevos sudados. Ya lo verás. Marcos tragó saliva con el cuerpo hecho un nudo. Después de unos cinco minutos de paja en los que Marcos examinó hasta el último centímetro del cuerpo de su compañero, sin atreverse a moverse lo más mínimo, mientras Elías sólo clavaba sus ojos en los de él, finamente el joven se corrió, soltando al menos cinco trallazos de lefa caliente que se derramaron en su barriga peluda. Semen espeso, blanco, seguro delicioso. La erección de Marcos bajo su pantalón del pijama le dolía, tanto que incluso creyó que iba a correrse sin tocarse al ver semejante espectáculo, pero entonces Elías apagó la luz sin más. Sin molestarse en limpiarse ni siquiera, sin añadir nada más y, en apenas dos minutos ya estaba roncando como un animal. ~ Hacía mucho que no escribía algo por aquí, espero no estar oxidado. Os animo a que me dejéis comentarios con vuestra opinión del relato. Igualmente, podéis mandarme críticas o simplemente saludos a mi correo electrónico. ¡Nos leemos!