1. Una diosa en la terraza


    Fecha: 30/11/2025, Categorías: Hetero Autor: MIKE25, Fuente: CuentoRelatos

    ... desate los nudos de los laterales y sin quitárselo fui introduciendo mi boca debajo de la tela dejando poco a poco ver su esplendor, mi lengua buscaba ansiosa su conejo, hasta que por fin dio con él, estaba casi totalmente rasurado, ardiente, esperando que lo hiciera humedecer…
    
    Delicadamente fui apartando la tela con mi boca hasta que quedo delante mía su impresionante cuerpo desnudo, bronceado y ardiente de sentir placer conmigo. Cuando ella estaba ya vencida me susurro:
    
    ―Soy tuya, ya me has calentado, a ver ahora que eres capaz.
    
    Yo levante mi cabeza que estaba perdidamente loca con aquella visión, la mire a la cara y le hice un gesto de sonrisa como estando muy seguro de mis posibilidades, al ver mi gesto se entregó del todo a mí.
    
    Volcó su cabeza hacia atrás y me abrió el paso hasta su conejo separando sus muslos y dejando al descubierto su tesoro mejor guardado, sus dos grandes labios tan carnosos tenían una pinta de estar muy sabrosos cosa que terminó de excitarme y empecé a saborearlos, primero de forma relajada y muy sutilmente para luego comérmelos con gran pasión abriendo mi boca al máximo, palpando con mi lengua sus sabores, pellizcándolos con mi boca, mientas que mis manos amasaban sus dos voluminosos pechos y al igual que mi boca pellizcando sus tiesos pezones.
    
    Ella empezó a dar bastantes gemidos no muy fuertes, pero su cuerpo se movía mucho de un lado para otro y me costaba trabajo no separarme de aquel conejo que pedía a gritos más placer, tuve ...
    ... que agarrarla fuerte con mis manos por la cintura para poder seguir satisfaciéndola, su clítoris no tardó mucho en hincharse y dejarse ver como si quisiera explotar, jugué un poco con el y la excitación de mi vecina fue en aumento.
    
    ―¡¡Si si siii, aaaah…!!
    
    De repente, cuando ella sintió como mi lengua se metía en el interior de su ardiente conejo y recorría frenéticamente las paredes de su húmeda cueva empezó a correrse y me deleitó con el manjar de sus líquidos, al momento de tener sus primer orgasmo soltó un gran grito de placer y de no ser porque se tapó la boca con sus manos hubiera formado un alboroto en la vecindad. Mi boca seguía saboreando el néctar que emanaba de su conejo, era impresionante, no paraba de salir y salir, cuando ya tenía la cara completamente llena de su miel me incorporé y acercándome a su carita que estaba en el limbo le dije:
    
    ―¡Que buena estas! ¡cómo me gusta tu conejo! ¡dios, que sabor tiene! ¡eres un primor!
    
    Ella me miró y al darse cuenta como tenía la cara totalmente cubierta de su miel sonrió un poco y nos besamos muy lentamente sin prisas, su maestría con la lengua me volvía loco y al rozar mi rabo con su conejo comprobaba como este seguía emanando flujos. Me besaba con mucha ternura a veces sacaba su lengua para pasarla por mi cara y probar sus propios flujos, yo le susurraba que estaban muy sabrosos que me diera más, entonces habría su boca y sacaba al completo su lengua, yo la chupaba como si de un polo refrescante se tratara, esto ...