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Amigos en la fortuna. Octava parte
Fecha: 04/12/2025, Categorías: Grandes Series, Autor: MujerQueDesea, Fuente: TodoRelatos
A las ocho en punto, la casa de Estefanía y Jorge estaba llena de voces, saludos y risas. El salón, ampliado con las puertas del comedor abiertas, rebosaba de movimiento. Había bandejas de empanadas, tortilla de patatas, jamón ibérico, cerveza fría, vino y vasos preparados sobre la encimera. Todo tenía ese aire de celebración sin explicación que desconcierta un poco pero ilusiona mucho. Félix, con su habitual puntualidad, había llegado el primero con Aurora. A los cinco minutos, Sonia ya les había llenado las copas. Detrás llegaron Jandro y Ana, con aspecto cansado del viaje pero encantados de reencontrarse con todos. Clara y Julián, que habían venido juntos desde Madrid, se sumaron con entusiasmo. Isabel llegó algo más tarde con Lorenzo Jódar, que saludó con su formalidad tranquila. Héctor apareció el último, con una sonrisa forzada que sólo Sonia supo interpretar del todo. Todos charlaban en pequeños grupos, como en las viejas reuniones de antaño, con la sensación de que se cocía algo pero sin saber qué. Estefanía se adelantó con una copa de vino en la mano y pidió un poco de atención. —Bueno… gracias por venir todos con tan poca antelación —dijo—. Sabemos que os hemos citado deprisa y corriendo, pero era importante. De hecho, diría que es histórico. Algunos levantaron las cejas, otros sonrieron con intriga. —No me digas que vais a anunciar que os casáis —dijo Clara, divertida. —¡No! —intervino Sonia— Aunque todo se andará. Pero no es eso. Jorge, ...
... con una cerveza en la mano, se colocó junto a Estefanía. Su tono fue sobrio, casi solemne, pero con un brillo en los ojos. —Quiero que me escuchéis un momento, y que no me interrumpáis. Esto es completamente real. No es una broma, ni una exageración. Es… un milagro estadístico. Todos guardaron silencio. —Hay, para cada sorteo de la Euroloto, más de cuatrocientos millones de combinaciones posibles. Cuatrocientos millones. Una locura. Y nosotros —alzó una hoja impresa con la imagen del boleto— llevábamos una. Una de esas cuatrocientas millones. La sala se quedó en suspenso. —¿Y...? —preguntó Jandro, frunciendo el ceño. —Y ha tocado —remató Jorge—. Nos ha tocado. Doscientos treinta y tres millones de euros. Por un segundo eterno, no hubo reacción. Luego vino el estruendo: risas nerviosas, gritos de incredulidad, voces entrecortadas, manos a la cabeza. Ana se tapó la boca. Julián soltó una palabrota. Félix dijo simplemente: “¿Perdona?”. Aurora se llevó una mano al pecho, mientras Clara repetía: “No puede ser. No puede ser.” Sonia estalló en carcajadas, aunque ya se lo sabía. Estefanía alzó las manos para calmar a todos. —Es real. Tenemos el boleto. Firmado por todos aquella noche. —¿Doce somos? —preguntó Jandro, todavía perplejo. —Sí —confirmó Jorge—. Doce. Y ahora compartimos, a partes iguales, el premio más grande jamás repartido en la historia de esta región. Un silencio de asombro volvió a apoderarse de la sala. Solo se oía el goteo lento de ...