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Amigos en la fortuna. Octava parte
Fecha: 04/12/2025, Categorías: Grandes Series, Autor: MujerQueDesea, Fuente: TodoRelatos
... la lluvia de primavera en la ventana. Hasta que Julián, con su sentido práctico, preguntó: —¿Y ahora qué? —Ahora —dijo Jorge— decidimos juntos cómo proceder. Para eso era esta reunión. Habrá que hablar con un notario. Con un asesor fiscal. Lo importante era contároslo antes. Y es cuestión de horas que empiecen las conjeturas. Yo creo que lo más adecuado sería que lo mantuvieramos en secreto por ahora. Todos asintieron y se miraron unos a otros, con expresiones que oscilaban entre la incredulidad, la emoción y la inquietud. Lorenzo Jódar, apoyado junto a la puerta, observaba en silencio. Héctor, con los brazos cruzados, forzó una sonrisa. Isabel le echó una mirada rápida, imperceptible para los demás. Jorge prosiguió: —Estefanía y yo hemos hablado mucho esta mañana. Y creemos que lo mejor es no precipitarse. Ni entrevistas, ni declaraciones públicas, ni actos de locura. Somos un grupo. Lo ganamos como grupo. Lo gestionamos como grupo. —¿Y cuánto toca por cabeza? —preguntó Ana, aún aturdida. —Unos diecinueve coma cuarenta millones de euros a cada uno —respondió Estefanía—. Brutos. Luego habrá que ver los impuestos, claro. Pero aun así... Las cifras flotaron en el aire como una realidad nueva, imposible. Los rostros de los presentes se transformaron: asombro, sueños despertando, miedo contenido, felicidad tímida. —Esto… —murmuró Félix— nos cambia la vida. —Solo si lo dejamos —dijo Aurora, con una sonrisa serena—. Somos los mismos, pero un poco ...
... más afortunados. —O mucho más —añadió Sonia, brindando—. Por nosotros. Por la suerte. Y por no haberlo jugado solos. Las copas se alzaron. El brindis fue sincero, potente, lleno de futuro. Pero en algunos ojos —como los de Isabel, los de Félix o los de Jandro— flotaba todavía un velo de reflexión. Porque sabían que, con el dinero, también llegarían otras cosas. No todas tan fáciles de manejar como los millones. *** La noche después del anuncio fue larga para muchos. Aunque algunos lograron dormir, otros apenas cerraron los ojos. La mente de cada uno viajaba por senderos distintos: ilusiones, temores, planes secretos, preguntas sin respuesta. Aurora y Félix estaban tumbados en la cama, aún sin apagar la luz. —¿Te das cuenta de lo que esto significa? —preguntó ella, acariciándole el brazo. —Sí… pero aún no me lo creo —respondió Félix—. Es demasiado. No solo el dinero… también lo que vendrá con él. Las decisiones. Las tensiones. Aurora lo miró con ternura. —Tú sabrás gestionarlo. Como siempre. —¿Y si no? ¿Y si empezamos a vernos distintos? ¿A sospechar unos de otros? —Lo único que me da miedo es que nuestra felicidad de ahora se vaya por el sumidero. Nos vamos a casar, yo voy a adoptar a Eva, tú a Aurori; no quiero que se desvanezcan las cenas en familia, los cuatro comiendo palomitas en el sofá y viendo una peli… —Lucharemos por ello. No haremos ninguna excentricidad. En casa de Jandro y Ana, la conversación fue más pragmática. —¿Has ...