1. Una Vida Peculiar. Epílogo (2ª Pte.). Cap. XIX


    Fecha: 19/12/2025, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Stholle, Fuente: TodoRelatos

    UNA VIDA PECULIAR. Epílogo (2ª Pte.)
    
    Capítulo XIX
    
    Llegamos al atardecer a la finca. Estaba muy dolorida. El parto me había cansado demasiado. A la señora no pareció conmoverla mi situación pues, en cuanto llegamos, me hizo bajar del coche y me llevó a cuatro patas hasta aquel establo ruinoso que vi cuando hice de chica poni montándola en mis grupas aquel fin de semana.
    
    Entramos en aquella especie de establo. Olía a estiércol de animal. El habitáculo estaba dividido por varias estancias separadas por paredes de ladrillo. En su época debieron ser caballerizas para albergar equinos o algo así, pero ahora se notaba que llevaba abandonado bastante tiempo. Me hizo entrar en una de los aposentos, eran de estructura rectangular y medirían cada uno a groso modo unos dos o tres metros cuadrados. Al final de cada cabina había una especie de comedero dividido en dos, uno para el agua y el otro para la comida. Encima del comedero a medio metro más o menos se encontraba una barra de hierro anclada horizontalmente en las dos paredes de la pocilga. El suelo estaba recubierto de paja, mal oliente. Me colocó un collar metálico en el cuello y éste lo cerró con un candado. Con una cadena ató un extremo al collar y el otro a la barra de hierro dándome un margen de un metro y medio de largo entre la barra y mi collar. Las manos me las engrilletó por detrás de la espalda.
    
    —Bien, puta, este será “tu habitación” durante tu estancia con nosotros. —Me indicó. —Dormirás encima de la paja, ...
    ... comerás y beberás cuando toque en el comedero, como la perra que eres, y mearás encima del forraje. Si lo que necesitas es cagar, deberás gritar para que alguna de mis perras entre a quitarte el tapón anal, mientras llegue a aguantarse tocan, puta y cuando lo hagan, evacuarás encima de la broza.
    
    —La pocilga se limpiará cada dos o tres días, depende de las ganas que tenga de ordenárselo a mis esclavas. Así que ya sabes, puede que tengas que dormir sobre tus inmundicias, pero es algo de lo que ya estás acostumbrada.
    
    —Mañana vendré a ordeñarte. Tienes que dar de comer a la hija de tus Amos.
    
    —Descansa, en un par de días calculo que para entonces estarás recuperada y podremos empezar tu educación. Saldrás de aquí hecha una puta sin sentimientos, al menos sin exteriorizarlos y sobre todo, sin llorar ni hablar salvo que te autoricen tus Amos. Ya verás lo bien que nos lo vamos a pasar. —Se marchó acompañada de sus perras.
    
    Me quedé sola. Continuaba muy dolorida. Miré al techo y me di cuenta que no había techo en el habitáculo en donde me encontraba. Estaba el establo semiderruido. Recé para que no lloviera, pues en caso de hacerlo quedaría todo sumergido en barro y paja mojada. Volvieron asaltárseme las lágrimas. Y, sin pretenderlo, me puse a pensar qué estarían haciendo mis Amos con la niña que había parido, seguramente felices por criarla mientras que yo estaba amarrada a un poste en medio de un cobertizo medio derruido. Volví a llorar con más fuerza.
    
    Tenías mucho frio, ...
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