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Una Vida Peculiar. Epílogo (2ª Pte.). Cap. XIX
Fecha: 19/12/2025, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Stholle, Fuente: TodoRelatos
... en la sierra por las noches refresca. No me dieron nada con qué taparme. Al final, el sueño me venció y quedé dormida acurrucada en el suelo de aquella cochiquera justo hasta donde la cadena me permitía moverme. A la mañana siguiente muy temprano llegó la veterinaria acompañada de sus dos perras. Entraron al habitáculo y, sin una sola palabra, me desataron la cadena que unía la barra con el collar. Me dejaron las manos atadas a la espalda. Me obligaron a caminar de rodillas hasta la estancia principal de la mencionada caballeriza. Allí había un pequeño aguamanil de madera y encima de éste, un artefacto metálico con varios tubos que comunicaban con un recipiente mayor, también metálico. —Por si no lo sabes eso que ves ahí es una Máquina de ordeño. Este aparato nos permitirá realizarte un esquilmado mecánico. En verdad que está diseñado para los animales de ganadería lechera, ya sabes, vacas, cabras, ovejas, etc. Lo que tú eres ahora. —Sonrió por el comentario. —No veas lo grandes e hinchadas que se te han quedado las tetas. ¡Vamos! —Reía mientras me tocaba los pechos comprobado lo hinchados que estaban. —Pasarás por esta máquina todos los días de la semana, dependiendo de la leche que produzcas y las necesidades del bebe de tus Amos. Más adelante, cuando no se necesite tanta lo iremos dejando a una vez por semana hasta que el bebe de tus Amos cumpla un año más o menos. Después ya lo iremos viendo. ¡Vamos, Perras! Colocarla el aparato. —Ordenó. —Por cierto, yo ...
... que tú me relajaría. Quizás te duela un poco, pues estas máquinas succionan lo suyo, están preparadas para las ubres lecheras. Menos mal que cuando te puse las anillas en los pezones, no te fastidié el conducto mamario, algo de lo que me tienen que estar agradecidos tus Amos. La de leche en polvo que se van a ahorrar. —Sonrió. Me desataron las manos y me tumbaron boca arriba en una especie de mesa rustica que habían puesto a propósito. Me volvieron a atar las extremidades una a cada pata delantera y los tobillos a las traseras. De esta forma quedé inmovilizada. Colocaron una copa de ordeño en cada uno de mis pezones. Comprobaron que quedaban herméticamente selladas y la pusieron en funcionamiento. Empezó el artefacto a succionar mis mamas con gran virulencia, creí que se me iban a despegar de mis aureolas. Me asusté, grité e intenté zafarme de las ligaduras pero fue del todo inútil. La máquina succionaba y succionaba y por medio de los tubos iba dirigiendo la leche a una especie de garrafa metálica que se iba llenando. —Pareces una vaca lechera. No veas la cantidad que estás produciendo. —Comentaba satisfecha a medida que mi leche se iba depositando en el recipiente. Una vez quedaron exprimidas mis tetas, me volvieron a llevar a mi habitáculo. Tenía los pezones muy sensibles y doloridos. Esa máquina me los había estrujado sin ninguna compasión sacándome hasta la última gota de la leche que había producido. Así permanecí los primeros días. Atada en el establo ...