1. Presa escurridiza - Cap 3


    Fecha: 26/12/2025, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos

    ... en la cama cerca de Bárbara.
    
    “Oh… ¡hola!” Kimberley sonrió a la recién llegada, ciñéndose inconscientemente el cinturón de tela de su albornoz.
    
    La mujer se puso en pie, sonriendo. Era una mujer madura, de unos cuarenta años, pelo oscuro, alta y de aspecto elegante, vestida con una falda negra ajustada hasta las rodillas y una chaqueta negra. Debajo de la chaqueta llevaba una blusa deslumbrantemente blanca con volantes y encajes por la parte delantera. Zapatos negros de tacón bajo completaban su atuendo. Bueno, no, no del todo. Cuando se dirigía hacia ella, le estrechaba la mano, aún sonriente, Kimberley notó que su blusa estaba abierta por delante hasta la mitad… ¿o es que estaba hecha precisamente para llevarla así? Pero a través de la abertura pudo ver que la mujer también llevaba un ancho collar de cuero negro con una gran arandela colgando de él. No pudo evitar quedarse mirando mientras estrechaba la mano ofrecida.
    
    “Ah… ¡perdón!” Kimberley sintió que su rostro se ponía rojo. “Ha sido sin querer…”
    
    “No se preocupe. Estoy acostumbrada. Por favor, llámeme Joanna. Y usted debe ser la señorita Jacobsen… ¿o debería llamarla Chica-elfo?”
    
    Kimberley se rió. Todavía sentía la cara caliente y roja. “Puede llamarme Kimberley… o incluso Kim,” replicó.
    
    La sonrisa de Joanna pareció animarse un poco respecto a su amabilidad profesional. “Me temo que no se me permite utilizar nombres propios, señorita Jacobsen… al menos no en las actuales ...
    ... circunstancias.”
    
    “¿Circunstancias?” Kimberley frunció el ceño. “¿Qué circunstancias?”
    
    “Como le explicaba a la señorita Kingman,” Joanna señaló a Bárbara, “en tanto que sean huéspedes del hotel, no puedo dirigirme a ustedes por sus nombres. Me temo que, en todo caso, no debería haberme referido a usted como Chica-elfo, pero es un nombre tan original, y le cuadra tan bien. Mis disculpas.”
    
    Vale, esta tiene que ser otra de esas reglas a seguir de aquí, pensó Kimberley. Cierto, Joanna se había pasado un poco al llamarla Chica-elfo. Era agradable saber que la gente de aquí era suficientemente humana como para hacerlo de vez en cuando. “No hace falta disculparse,” dijo. “Pero, tengo que preguntarte… ¿Quién eres y por qué estás aquí?”
    
    “¿Nos sentamos?” sugirió Joanna, indicando la mesa redonda y las cuatro sillas de la esquina de la habitación. “El hotel enviará pronto una comida complementaria. Estoy aquí para contestar cualquier pregunta que tengan, y para ocuparme de los últimos pequeños detalles de su registro.”
    
    ¿Últimos pequeños detalles? Kimberley se preguntó cuales podrían ser, mientras seguía a Joanna hacia la mesa. La mención de la comida, complementaria o como fuera, había dado energías a Bárbara que saltó de la cama en un remolino de albornoz blanco como la nieve y una momentánea visión de piernas largas, muslos esbeltos y apresuramiento.
    
    “Ahora mismo tengo algo que preguntar,” le respondió Kimberley a Joanna. “¿Por qué llevas ese collar?”
    
    Joanna se detuvo e hizo una pausa antes de ...
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