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Zorrita infiel y sumisa (3)
Fecha: 30/12/2025, Categorías: Infidelidad Autor: Khanine, Fuente: CuentoRelatos
Después de aquel fin de semana con el jefe de mi marido, ya no volví a ser la misma. Me tenía completamente subyugada y estaba dispuesta a hacer lo que él me dijera. Me estaba convirtiendo en su puta, algo que escapaba a mi entendimiento pero que no podía ni quería remediar. Pasado un mes mi marido me dijo un jueves, que debía pasar algunos días fuera porque Pedro, su jefe, le enviaba a un congreso, pero que en esta ocasión no podía acompañarle. Yo ya me imaginaba que aquello era realmente una maniobra de Pedro para tenerme a su disposición durante varios días. Y efectivamente, el viernes por la mañana al poco de irse mi marido, sonó mi móvil: -Hola zorrita. -Reconocí al instante la voz de Pedro. -Hola, -le contesté -¿Ya se ha ido el cornudo?, -me preguntó -Si, -le dije -Bien dentro de una hora paso a recogerte. A las once en punto estaba allí. Yo ya estaba vestida y preparada. Le abrí a puerta y entró. Me miró de arriba abajo, me sobó a su antojo y yo me dejaba hacer. -Estas muy guapa, -me dijo-, pero puedes estarlo más. Vamos a tu habitación que te voy a ayudar a elegir el vestuario. -¿No te gusto así? -Si, mucho, pero quiero que te vistas más sexy, más provocativa. Quiero que sepan que eres mi puta. Yo le obedecí sin rechistar y le llevé a mi habitación. Abrí la puerta del armario para que eligiese mi vestuario. Me sacó unos minishorts blancos que apenas me ponía por atrevidos y un top muy fino de tirantes, muy escotado, muy ceñido ...
... también blanco, que resaltaba mucho sobre mi piel todavía morena. -Así estarás bien ahora, -me dijo. Me quité lo que llevaba puesto, quedándome con el tanga y el sujetador, delante de él. Me iba a poner lo que me había elegido, pero me dijo: -Eh, nada de ropa interior, ya sabes. Me quite el sujetador y el tanga mientras él me miraba. -Joder, que buena estás, -me decía-, pero te haré unos retoques para que estés más rica todavía. -¿Que retoques? -Le pregunté -Ya lo verás. Me puse la ropa sin nada debajo. Los pantalones me estaban muy ajustados, de forma que se me metían en la rajita marcándola completamente. Los pezones y las areolas también se me notaban. Me daba algo de vergüenza salir así a la calle, sobre todo en mi vecindario, pero a la vez me excitaba muchísimo y me estaba empezando a mojar. Pedro lo notó y metió los dedos en mi coño. -Vaya, ¿no decías que te daba reparo vestirte así? Estás chorreando -me decía mientras mojaba sus dedos en mi flujo y me los hacía chupar. -Menuda guarra eres, ¿cómo te gusta esto eh? -Si, me encanta. Salimos a la calle y nos montamos en su coche. Durante el camino me fue metiendo mano por las tetas, sacándolas del top y sin dejar que las volviera a meter. En los semáforos los otros conductores alucinaban y alguno me decía obscenidades a las que yo respondía con una sonrisa. Llegamos a un local que se anunciaba como “Salón de Estética” y le pregunté que hacíamos allí. -Me gusta que mis putitas estén ...