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Mamar y tragar, todo es empezar
Fecha: 01/01/2026, Categorías: MicroRelatos, Autor: Figueroa, Fuente: TodoRelatos
... rodeó mis piernas con los brazos para introducírsela incluso un poco más, y su labio superior se enterró en mi pubis. Tuvo muchísimo mérito, hay que reconocérselo. Aquella chica había nacido para mamar. Pero hasta el mayor de los talentos precisa práctica para refinarse. Tanta carne dura en el interior de la boca fue demasiado para ella y emitió una arcada sonora, seguida de varias réplicas menos intensas. Luego tosió repetidas veces. Ante aquello, cambié de idea una vez más y, apiadándome de la muchachita, terminé corriéndome fuera de la boca, sobre su rostro. Las lenguas de lefa, siempre caprichosas, le dibujaron una especie de perilla de blanco semen alrededor de la boca. Algunas salpicaduras menores tintaron también su pómulo izquierdo. No había apuntado al interior de su boca, pero alguna de las descargas habían ido a parar a su lengua. Ante aquel hecho, Ainoha me miró indecisa, sin saber qué hacer con la sustancia seminal, si escupirla o dejarla ahí o qué. —Cierra la boca y traga —le ordené. Me obedeció y, al hacerlo, no pudo evitar que se le entrecerrasen los ojillos y se le pusieran húmedos. Como los de un cachorrito asustado. Además enrojeció en torno a las mejillas. Quizá fue porque no le gustó el sabor del semen. Pero me inclino más a pensar que la vergüenza que sintió se debió a que sí que gozó de saborearlo y fue consciente, al momento, de que se acababa de comportar como una chica mala, como una pequeña golfilla. Y le había gustado. —Mamar y ...
... tragar, todo es empezar —le dije en tono de burla. Luego, ya en serio, me acerqué a ella y, sosteniéndola por los hombros y mirándola a los ojos con mi mirada más tierna, añadí: —Bromas aparte, lo has hecho muy bien. Es normal que estés un poco en shock, pero no te preocupes. Mañana o al día siguiente se te pasará la impresión, y al tercer día querrás repetir y ya no te detendrás nunca. Bienvenida al mundo del sexo libertino y desinhibido. Vas a dar y recibir montañas de placer, ya lo verás. Ella asintió y las salpicaduras de esperma de su cara resbalaron hacia abajo y gotearon sobre el suelo cubierto de polen de chopo. Fue un momento casi poético: esperma contra esperma, la animal y la vegetal unidas en un instante. Así fue como le di su a Ainhoa su bautismo de lefa y, al hacerlo, redimí de paso al sexo masculino. Me sentí pletórico. *** Un año después, cuando volví a esa ciudad, me enteré de que a la muchacha se la conocía por los pasillos de su instituto como la comenabos. Sentí un orgullo renovado por mi labor tan bien realizada y lo que había conseguido. Fue en esa ocasión cuando cumplí la promesa que me había autoimpuesto y me sumergí en su angelical agujero del culo. Mi sorpresa fue tremenda cuando ella me confesó, entre besos y caricias, que lo había mantenido sin estrenar para que yo gozara de ese privilegio. Me consideraba algo así como su penetrador oficial y por eso había querido que la mía fuese la primera polla en su culo. Como así fue. Me sentí ...