1. Pasión en el cañaduzal


    Fecha: 02/01/2026, Categorías: Lesbianas Autor: rincondelmorbo, Fuente: RelatosEróticos

    ... esperanza y cogió las manos de Lucero y las puso en sus tetas, ella las apretó y las soltó inmediatamente. A Lucero le gustó, su coñito seguía palpitando, sentía que le hervía la sangre y cabe anotar que Lucero no era ninguna mojigata, era amante de las emociones fuertes; pero a pesar de lo que estaba sintiendo no quería dejar que las emociones la dominaran.
    
    Ella al ver que Lucero no la rechazaba del todo hizo un segundo intento y volvió a apretar las tetas de Lucero suavemente, y como ella se dejó, volvió a besarle el cuello, esta vez Lucero se desmadejó y todo su cuerpo tembló al sentir esa lengua haciéndola gozar y además se dio cuenta de que ella la tenía que desear mucho al besarle ese cuello todo sudado y no darle asco.
    
    -Nos vamos a quemar en el infierno –añadió Lucero pero en tono de aceptación-
    
    -Ya te dije que con tal de estar contigo puedo arder eternamente en el infierno
    
    Ella entendió que Lucero se había entregado al placer, volvió a coger las manos de Lucero y las llevó nuevamente a sus téticas, esta vez no las quitó y las empezó a apretar con delicadeza. Yulieth tomoa Lucero de la barbilla y puso sus labios en los de ella, delicadamente, lo volvió a hacer pero esta vez Yulieth mordió su labio inferior, Lucero le correspondió de la misma forma y seguidamente se empezaron a besar apasionadamente. El corazón de Yulieth palpitaba a mil revoluciones por minuto, no podía creer tanta dicha, pero a pesar de su emoción no quería espantar a Lucero; metió sus ...
    ... manos por debajo de su camisa, luego por debajo de sus brasieres y empezó a tocar sus téticas. Lucero estaba muda presa de la emoción, sólo se oía esas grandes bocanadas de aire que tomaba una y otra vez; y es que a pesar de que Lucero era de las que no se amedrentaba por nada, en ese momento estaba en shock, no tenía ni idea de que hacer, lo que sí sabía era que no quería parar de besar a Yulieth, que delicia de besos, nunca antes la habían besado tan rico, que suavidad, que delicadeza, esa lengua mojada recorriendo sus labios, chocando con su lengua, Yulieth chupaba su lengua, chupaba sus labios. Yulieth estaba en las nubes, su mayor deseo se estaba haciendo realidad, tenía todo el día para ellas, Yulieth sabía que en la casa nunca la iba a poder tener, pero en el cañaduzal sí, nadie las iba a molestar, se podían entregar a los más perversos placeres, iban a poder gemir como perras sin que nadie las oyera, era un sueño echo realidad.
    
    Yulieth, mulata hermosa, pelo castaño oscuro, de tetas grandes, enormes caderas, culo pequeño pero en forma de manzana como en los retratos Victorianos, grandes cejas juntas, enormes pestañas, grandes ojos color marrón, alta, era una potranca imponente, con su piel bronceada, era bastante deseada por lo imponente de su figura.
    
    Yulieth empezó a desnudar a Lucero, se sentía insegura porque pensaba que de un momento a otro Lucero se podía asustar y dejarla a ella con los crespos hechos. Por eso Yulieth no paraba de besarla, de recorrer su ...
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