1. Pasión en el cañaduzal


    Fecha: 02/01/2026, Categorías: Lesbianas Autor: rincondelmorbo, Fuente: RelatosEróticos

    ... Lucero.
    
    Después de lo habitual en la mañana: baño y desayuno. Ella estaba muy contenta porque ese día les tocaba corte a las dos en el cañaduzal, lo cual significaba que iban a estar las dos solas todo el día y eso le encantaba porque a ratos se podía quedar embelesada mirándola mientras ella con su machete tumbaba caña. Y es que una de las cosas que más le atraían de Lucero era esa fuerza que tenía y ese empeño que tenía al hacer las cosas, trabajaba igual que un macho pero sin perder en ningún momento su delicadeza.
    
    Tenía una risita en la boca, miraba fijamente a Lucero, ya había despuntado el sol, ni una sola nube en el firmamento, estaba haciendo un calor de los mil demonios y voliando machete debajo de ese sol ardiente Lucero estaba completamente sudada, era delicioso ver como le corrían las gotas de sudor por el cuello, por la cara, como se le pegaba la camisa completamente mojada. No sabía que tenía metido en esa cabeza pero Lucero se le hacía completamente irresistible, no dejaba de mirarla so pena de que ella se volteara y la viera embelesada mirándola en vez de estar trabajando y aun siendo consiente de esta situación no se detuvo, la volvió a escudriñar de pies a cabeza, y mirándola y mirándola sintió una idea que se fue apoderando de ella, cada vez con más fuerza y como ciega de deseo, dejó de reprimir esa idea que la consumía, soltó el machete y se puso detrás de Lucero y le pasó la lengua por el cuello mientras le cogía las tetas.
    
    Lucero tan dueña de si ...
    ... misma como siempre se volteó y la miró fijamente a los ojos.
    
    -Por qué hiciste eso –dijo Lucero-, ¿Estás loca?
    
    -Sí, estoy loca por ti –dijo Yulieth-
    
    -¿No ves qu’eso es pecado so pendeja?
    
    -Yo por vos ardería dichosa en el infierno
    
    Lucero estaba impávida, esa situación la dejó pasmada por lo mucho que Lucero la quería le era imposible tratarla mal
    
    -Yo quiero saber ¿por qué hiciste eso? –preguntó Lucero-
    
    -Lucero, porque a yo desde que te conocí te deseo, es algo que me consume diariamente, cada vez que te veo, cada vez que te toco, cada vez que te hablo, por las noches te pienso, es algo más fuerte que a yo misma, ese deseo me quema, me atormenta sin parar, y prefiero que me odies a quedarme más tiempo callada
    
    Lucero guardaba silencio, estaba pensando en lo que ella le había confesado y por todo el amor que sentía por ella le era imposible enojarse. Además a Lucero le había gustado lo que sintió, nunca le habían besado el cuello y eso la hizo sentir algo especial, y dándose cuenta de esto no supo que pensar, guardó silencio por un rato, la idea de que esto era pecado la atormentaba, pero no pudo negarse algo, esa lengua en su cuello y sentir sus manos en las tetas la había excitado, sentía su coñito palpitando, además se sentía alagada, nunca hubiera pensado que ella la pudiera desear; además pensó en todo el valor que tuvo que haber tomado para confesarle semejante desfachatez.
    
    Ella vio que Lucero no se había puesto histérica ni rabiosa, lo que le dio ...
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