1. El diario íntimo de una madre muy puta - Parte 3


    Fecha: 06/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Sol Molinari, Fuente: TodoRelatos

    ... en un cóctel de excitación que Agustina saboreaba con cada fibra de su ser. Porque esta noche no solo estaba cazando un padre potencial. Estaba reescribiendo un capítulo de su adolescencia, con un final que solo ella controlaría.
    
    La música se había convertido en un latido sordo que resonaba en las paredes de la casa, mezclándose con el zumbido de voces y risas que subían desde el primer piso. Agustina seguía a Markus por la escalera de madera, sus tacones hundiéndose levemente en el grueso alfombrado rojo con cada paso. La mano del alemán, caliente y firme, no soltaba la suya, como si temiera que pudiera cambiar de opinión en cualquier momento. Pero Agustina no tenía intención de huir. Cada paso que daba la acercaba más a su objetivo final, a esa tercera y última semilla que sellaría su plan.
    
    El pasillo del segundo piso era estrecho, iluminado por lámparas de cristal que proyectaban patrones de luz y sombra sobre las paredes empapeladas. Agustina podía sentir las miradas de algunos invitados que los habían visto subir, sus ojos como dedos invisibles que le recorrían la espalda desnuda bajo el vestido azul. Markus no parecía importarle. Avanzó con determinación hacia una puerta al final del corredor, la abrió con un movimiento brusco y la hizo pasar antes de cerrarla con un golpe seco que resonó como un disparo en el silencio repentino.
    
    La habitación era amplia, dominada por una cama de dos plazas con sábanas de lino blanco inmaculado. Un escritorio de roble ocupaba ...
    ... un rincón, lleno de papeles y planos arquitectónicos, mientras que en el otro había un armario antiguo con espejos biselados que reflejaban su imagen desde ángulos distintos. Agustina se vio multiplicada en esos espejos: su pelo negro desordenado por el baile, sus ojos verdes brillando con una mezcla de excitación y cálculo, su vestido azul que ahora le parecía demasiado ajustado, demasiado revelador.
    
    — No me gusta esperar — dijo Markus, acercándose por detrás hasta que su aliento le rozó la nuca.
    
    Sus manos se posaron en sus hombros, los dedos hundiéndose en su piel con una presión que prometía moretones. Agustina contuvo un gemido cuando esos mismos dedos comenzaron a deslizarse por sus brazos, siguiendo el contorno de sus tatuajes hasta llegar a sus muñecas.
    
    — A mí tampoco — respondió, girándose para enfrentarlo.
    
    Markus no le dio tiempo a decir más. Su boca se cerró sobre la de ella con una ferocidad que la tomó por sorpresa. No era un beso, era una toma de posesión. Sus labios sabían a whisky y algo más profundo, más oscuro, como si hubiera estado esperando este momento durante años. Agustina respondió con igual intensidad, sus uñas clavándose en los brazos del alemán a través de la fina tela de su camisa.
    
    — Quiero verte — ordenó Markus al separarse, su voz ronca por el deseo.
    
    Agustina no necesitó más instrucciones. Con movimientos lentos, deliberados, se quitó el vestido, dejando que cayera al suelo como una cascada de tela azul. Las medias de red y el ...
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