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¡Mira como se corre una mujer de verdad!
Fecha: 07/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Quique, Fuente: TodoRelatos
I Teo, un cincuentón, alto, delgado, de ojos negros y bien parecido, en bañador y acompañado por Bea, su nueva hija, una joven morena, de ojos negros y con un cuerpazo, que tenía el cabello rapado al tres y que vestía con una falda envolvente con los colores de la bandera de Galicia, con un biquini rosa. También llevaba una toalla en su mano derecha, llegaron a la piscina del pazo. Sobre una de las hamacas estaba la crema protectora. Teo la cogió y se la iba a echar, pero Bea se la quitó de la mano. -Deja que te la dé yo. -Tú misma. -¿Por qué habéis vuelto tan pronto de la luna de miel? -Tu madre te echaba de menos. Echó crema en sus pequeñas manos, las frotó y luego se la dio en el cuello, en sus fuertes hombros y en su ancha espalda, después echó más crema en la las manos, se las metió por dentro del bañador y le echó crema en las nalgas. -Tienes el culo duro, para tu edad. Teo la miró de lado. -Estás jugando con fuego, Bea. Empezó a vacilarlo. -Tu fuego ya hace tiempo que se acabó, si acaso te quedará una llama pequeñita. -Tú juega, juega. Le dio crema en las piernas y después pasó a darle por delante, en los brazos, en el pecho, en el vientre, y luego le metió la mano dentro del bañador, le cogió la polla morcillona y se la untó con crema. -No sigas que esto va a acabar mal. Bea lo volvió a vacilar. -No creo, si ni se te empina? La polla debía tener oídos, porque se puso dura. -¿A quién no se le empina? Bea soltó ...
... la polla. -No te hagas ilusiones que no te voy a dejar meter. Estiro la toalla sobre la hierba, se echó boca arriba, se quitó la parte de arriba del biquini .Teo vio sus gordas tetas con areolas claras y gruesos pezones. -Tienes unas tetas maravillosas. -No querrás que se quemen. Empieza a darles crema. -Si viene por ahí tu madre y me encuentra con las manos en la masa, me cruje. -Aún tardará un par de horas en regresar de la peluquería. Le dio crema en los brazos, en los hombros, en las costillas y después le dio crema en las tetas, más que darle crema le dio un tremendo magreo. Bea abrió los lazos que sujetaban la parte de abajo del biquini. -Dame también entre las piernas. Teo le cubrió el coño pelado con su mano derecha, metió el dedo medio entre los labios vaginales, le mamó la teta izquierda y le hizo una paja que la dejó sin aliento y con las piernas temblando. Aún tiraba del aliento cuando la puso boca abajo, y no para darle crema, la puso para darle caña. Bea cerró las piernas. -Te dije que no... La polla le entró en el coño como un obús. -¿Qué no, qué? Bea se puso brava. -¡Quítala, cabrón! No la iba a quitar. Apoyó las manos en la hierba, como si fuera a hacer flexiones, y luego le dio a mazo. Bea, al principio, se calló, luego gimió y al ir a correrse, le anunció el orgasmo. de aquella manera. -¡Quítala, quítala, quítala, que no quiero correrme! Teo aún aceleró más, lo que hizo que comenzara a correrse. Paró con ...