1. ¡Mira como se corre una mujer de verdad!


    Fecha: 07/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Quique, Fuente: TodoRelatos

    ... la polla en la entrada del coño y bombeó leche dentro. Bea echó el culo hacia atrás con fuerza y exclamó.
    
    -¡Me corro!
    
    Al acabar de correrse, y con la polla clavada en su coño, le preguntó:
    
    -¿Quieres correrte otra vez?
    
    -No, no quiero que me vuelvas a violar.
    
    Teo oyó una voz que lo dejó helado.
    
    -¡Sal de encima de mi hija, desgraciado!
    
    El hombre giró la cabeza y vio a su esposa con cara de mala hostia. Su matrimonio había durado doce días y le iba a costar un ojo de la cara.
    
    Esa noche ya iba a dormir en un hotel.
    
    En el pazo, y en la cama de matrimonio, estaban abrazadas la madre y la hija.
    
    -Me da un poco de pena, mamá, Teo no es mala persona.
    
    -En nuestro trabajo no nos puede dar pena nadie.
    
    -¿Me quitas la pena?
    
    -Si te acabo de comer el chochito y la corrida fue genial.
    
    -Ya, pero la pena es muy grande.
    
    -¡Ay, putita, putita, putita!
    
    II
    
    Carla tenía treinta y seis años y un cuerpazo, era morena, de ojos oscuros, medía un metro setenta y dos y su cabello era negro y largo. Bea, la hija de Carla, era diecisiete años menor que su madre, y era un cuadro de ella, lo único que las diferenciaba era el cabello.
    
    Aquella noche de verano las vividoras tenían un negocio entre manos.
    
    En el salón del pazo se oía música relajante. Madre e hija estaban sentadas en un tresillo del salón de su casa con una copa de pippermint en la mano derecha. Sentada entre Carla y Bea estaba Sara, una jovencita rubia, de ojos azules, muy bonita, y que tenía ...
    ... otra copa de pippermint en la mano izquierda. Le preguntó a Bea:
    
    -¿Y cómo es él, prima?
    
    -Maduro y atractivo.
    
    -¿Vais a estar presente la tía y tú?
    
    Le respondió Carla:
    
    -No solo vamos a estar presentes, sino que vamos a participar.
    
    Sintieron el timbre de la puerta. Carla se puso en pie, posó el pippermint en la mesa camilla y se fue al recibir al pardillo.
    
    Carla regresó a la sala junto a un cuarentón alto, moreno, de ojos negros y con buen cuerpo, al que le dijo:
    
    -Ahí tienes a tu rubia virgen.
    
    -Es más bonita de lo que esperaba.
    
    Sara bajó la cabeza.
    
    -¿Quieres beber algo, Tino?
    
    -No, quiero que empecemos la faena.
    
    Quitó del bolsillo interior de la chaqueta un fajo de billetes de quinientos euros y se los dio a Carla, que los cogió, y guardándolos en un cajón, le dijo:
    
    -Empieza cuando quieras.
    
    Tino abrió la bragueta y sacó una polla gorda y lustrosa. Bea le dijo a la muchacha:
    
    -Mira que cosa más rica.
    
    La muchacha levantó la cabeza.
    
    -Es muy gorda, me va a reventar, prima.
    
    -Piensa en los seis mil euros cuando te la meta. Anda, coge su polla.
    
    Sara, tímidamente, cogió la polla, polla que besaron la madre y la hija, después se besaron entre ellas y a continuación besaron a Sara. Al acabar de besarla, el hombre le metió la polla en la boca. Sara se la mamó. Carla y Bea se la lamieron por los lados. Luego se la mamó Carla y después Bea... Lo pusieron a tono, y de paso se pusieron a tono ellas. Tino con la polla bañada en saliva, le ...